[Discours]. Pueden considerarse bajo este título muchas obras de Pierre de Ronsard (1524-1585), de diversa índole e inspiración, pero en las que su maestría poética se une con su obra de educador y exhortador político. Dejando a un lado algunas Exhortaciones, dirigidas a los franceses en 1558 para que combatieran bien, y aceptaran, después de San Quintín, una paz dolorosa (véase para ello, en 1559, la Paz al rey), es particularmente notable la Instrucción para la adolescencia del rey Carlos IX de 1562, en la que recuerda, con versos graves y elocuentes, los arduos deberes que esperan al joven rey.
Es una composición poética vigorosa y sencilla el Discurso de las miserias de nuestro tiempo [Discours des míseres de ce temps], dirigido a Catalina de Médicis, al que siguió, en el mismo año 1562, una Continuación [Continuation], Del mismo modo es digno de recuerdo, de aquel mismo año, la Protesta al pueblo de Francia [Remonstrance au peuple de France]. Por ciertos ataques bastante violentos a los protestantes, que se defendieron prontamente, Ronsard reaccionó con una Respuesta [Response] a sus pastores, de 1563, llena de rasgos dignos de un libelista.
Debido a nuevas luchas, Ronsard, orgulloso de ser combatido tan duramente, escribió todavía en 1564 una Epístola al lector [Epistre au lecteur], que puede — igual que las precedentes composiciones — comprenderse en los Discursos de exhortación y polémica. En estas obras de ocasión, Ronsard muestra un vigor completamente nuevo, una forma de elocuencia poética lúcida y apasionada, que quedará como signo de la mejor poesía política de Francia.
C. Cordié

