[Gott und Welt]. Poesías filosóficas recogidas en un volumen de Poesías (v.). Son características del último período de la vida del autor y datan aproximadamente de después del 1815. Algunos versos como introducción antes del «Proemion» (1816) indican la intención general de estas composiciones que representan el momento filosófico-científico del poeta, basado especialmente sobre el concepto de la metamorfosis y de la entelequia.
El «Proemion» mismo muestra en una forma altamente poética el inmanentismo de Goethe, que él, por otra parte, tiende a precisar en las comparaciones de Jacobi, que había iniciado con él una apretada discusión a causa de su volumen De las cosas divinas (v.). La identificación de Goethe con el mundo infinito de la naturaleza divina, el encontrar en la Naturaleza a Dios y en Dios a la Naturaleza, tiene su más acabada expresión en la poesía lírica «Uno y todo» (1821), donde la entelequia aristotélica queda substituida por las mónadas de Leibniz para dar una perpetua actividad a este Dios, al cual le está absolutamente vedado «descansar jamás».
Todo ser debe «Moverse creando, actuar / Formarse, y convertirse en otro, / Aparentemente tan sólo descansando. / El Eterno pasa, veloz, por todo, / Porque todo cae destruido en la nada / Si en su ser quiere persistir». Estos últimos versos fueron falsamente interpretados, al tomarse aisladamente, siendo considerados como una manifestación de pesimismo o incluso de nihilismo. Goethe se defendió con la poesía «Testamento».
En cambio, se inspiran en Kant los versos que aproximan el firmamento y la conciencia moral: «Vuelve tu mirada hacia dentro / allí encuentras en seguida el centro / que a los generosos jamás ha fallado. / Ninguna regla allí te falta / tu conciencia vigilante y franca / es para ti el sol que guía tus días». Mientras que recuerdan a Giordano Bruno los que siguen: «De los sentidos libremente debes fiarte: / nada falso a través de ellos se presenta / si el intelecto se mantiene alerta».
Pero esencialmente goethiano es el concepto que se va desarrollando ulteriormente en tomo a lo verdadero: «Lo que da frutos, esto sólo es lo Verdadero», y de esta magnífica fecundidad surgen los elegidos: los poetas y los filósofos que «saben» detener con claridad lo que «en ellos se agita». Siempre es el mismo momento eterno que como pensamiento dominante se encuentra siempre en la incesante actividad del hombre goethiano (v. la Metamorfosis de las plantas y la Metamorfosis de los animales)— «Palabras originarias» — «Orfismo», publicada en 1820, pero concebida ya desde 1818, es el fruto de estudios sobre los antiguos mitos griegos y las «tinieblas órficas».
En 1818, mandándola a Boisserée, la llamó «Antiquísimas sentencias mágicas sobre los destinos de los humanos» y también «Recapitulación de una descripción antiquísima y resumida del destino humano». Consta de cinco octavas, cada una de las cuales lleva un título en griego y en alemán: «démon», «azar», «amor», «necesidad», «esperanza». El «demon» significa la indeleble característica de la personalidad que en los tiempos antiguos era determinada astrológicamente y que llevan en sí algo de fatal e inmutable; pero la vida social, el ambiente, la educación, modifican la personalidad y es ésta la función del «azar» o «tyclie». «Azar» y «demon» en el amor se unen, creando en el hombre una aparente libertad: también el amor está sujeto a unas leyes inflexibles que de nuevo lo atan «a la voluntad de los astros» y la «necesidad» señorea voluntad y libertad, pero la esperanza que abre estas puertas amuralladas nos levanta con sus alas ligeras y nos lleva hacia los infinitos misterios.
Por el contrario, fruto de estudios de meteorología es la poesía en loor del inglés Howard, autor de una importante publicación sobre las nubes, en la cual «había determinado lo indeterminado, limitándolo y dándole un nombre»; de manera que a cada una de sus denominaciones: «estrato», «cúmulo», «cirrus», «nimbus», dedica Goethe una estrofa… No obstante los áridos temas tratados, estas poesías se mantienen en un tono altamente lírico. Cada pensamiento, que en otros sitios encontramos discutido y descompuesto en sus elementos filosóficos, adquiere aquí en la refundición poética, nueva claridad, unidad y originalidad. [Trad. de Rafael Cansinos Assens, en Obras completas, t. I (Madrid, 1950)].
G. Federici Ajroldi

