Del Espíritu de Conquista y de la Usurpación en sus Relaciones con la Civilización Europea, Henri-Benjamin Constant de Rebecque

[De l´esprit de conquéte et de l’usurpation dans leurs rapports avec la civilisation europeenne]. Folleto anti napoleónico compuesto en 1813 y publicado en 1814. En esta obra el defensor de los principios de la libertad y de las garantías constitucionales arremete contra el emperador, cuya obra ar­bitraria y violenta es una ofensa y un peli­gro para los pueblos de Europa.

En la pri­mera parte pone de manifiesto que la guerra es considerada como necesaria por los dés­potas y decidida arbitrariamente por su po­der personal. Por otro lado, la formación de un espíritu exclusivamente militar es perju­dicial al desarrollo del progreso humano, ya que conduce a los pueblos hacia formas atrasadas de vida y civilización. En la se­gunda parte se examina la relación entre usurpación y monarquía, y también la for­mal entre reino y república. Con cualquier gobierno puede haber tiranía y libertad; sin embargo, tan sólo con la usurpación el ca­pricho recibe el mayor provecho del crimen y de la culpa.

Lo mismo que Tamerlán, así Napoleón: el usurpador ha de estar siempre a la cabeza de sus pretorianos, ya que ellos le despreciarían si no fuera su ídolo. El aparente bienestar de Francia, con conquistas que no traen la paz, forzo­samente deberá costarle caro. La libertad ha de residir en las garantías constitucio­nales que la aseguran para todo individuo; una idea abstracta de la libertad es el pri­mer paso a_ favor de la tiranía. En los capítulos añadidos a la cuarta edición (1815), Constant se defiende contra ciertas acusaciones de jacobinismo de los círculos legitimistas de Luis XVIII, y vuelve a ha­blar con palabras duras, aunque precisas, del carácter ilegal del emperador y de sus acciones políticas: con mayor razón se pro­clama la exigencia de no caer en los mismos errores para seguir una ley supe­rior a los partidos y las vicisitudes socia­les.

Frente a esta actitud completamente liberal, hay que notar la posición con­tradictoria asumida por Constant con su adhesión al régimen imperial, después de la fuga de Napoleón de la isla de Elba: en la tentativa de fundar, tras el abandono de Francia por Luis XVIII, nuevas garantías constitucionales. Sin embargo, este acto del escritor lo explica con coherencia y clari­dad el mismo Constant en sus Memorias sobre los Cien días (v.), siempre indispen­sables para comprender, junto a las inten­ciones morales del Espíritu de conquista, la obra práctica del político y del consti­tucional.

C. Cordié