De la Eternidad del Mundo, Juan Filopón

[De Mundi Aeternitate]. Obra astronómico filosófica del alejandrino publicada en versión latina en 1557. En ella el autor, oponiéndose a Proclo Diádoco, argumenta que el motivo primitivo y esencial de los astros no es, como quiere Proclo en sus Comen­tarios al «Timeo» un movimiento espiral complejo no descomponible en rotación uniforme.

«Nada de cuanto se mueve en línea recta — escribe Juan Filopón—, «puede ser perpetuo». Los cuerpos celestes se mue­ven siguiendo un círculo absolutamente perfecto tanto en su totalidad como en sus partes. Como «totalidad» entiende el con­junto del universo y como «partes» las esferas de los planetas, de la luna y del sol. Juan reconoce como doble el movi­miento planetario: por un lado los planetas resultan movidos por la esfera no erran­te que gira siguiendo el ecuador, y por otro en virtud de movimiento propio a lo largo del círculo oblicuo sobre el que están diseminadas las figuras del zodíaco.

En cambio, Proclo afirma que el movimiento real de un astro es el movimiento comple­jo que nosotros observamos; Juan sostiene que sólo los movimientos circulares uni­formes existen en la naturaleza. Si un cuerpo celeste es tal que le conviene natu­ralmente moverse según una espiral, como geométricamente el movimiento de espiral está compuesto por un movimiento recti­líneo y por uno circular, precisaría recono­cer que todo cuerpo celeste resulta al mis­mo tiempo eterno y perecedero. De ahí se sigue la eternidad del movimiento circular uniforme en los cuerpos del mundo super- lunar y su eternidad como existencia.