Cinegética

Varias obras dedicadas a la caza nos ha transmitido la antigüedad clásica con este título. En Grecia un opúscu­lo de dudosa autenticidad, pero incluido entre las obras menores de Jenofonte (427?-355? a. de C.), cuya pa­sión por la caza se muestra también en la Ciropedia (v.) y la Anábasis (v.). De la caza se habla sobre todo como medio de prepa­ración para la guerra y ejercicio de virtud. Despiertan particular interés algunas noticias sobre la caza entre los celtas. Cua­tro libros Cinegéticos escribió también el autor griego Opiano (siglo III), al que no debe confundirse con el homóni­mo autor de cinco libros sobre la Pesca, de escaso valor literario.

* Entre los latinos encontramos en primer lugar un poemita [Cynegetica], de Gracio Falisco, contemporáneo de Ovidio. En los 541 hexámetros que nos quedan se conside­ran las armas del cazador: redes, lazos, dar­dos, caballos y, sobre todo, el perro. Falta, porque el texto está mutilado, la descrip­ción de la caza, que había de constituir el episodio principal. Quedan siempre como modelo las Geórgicas (v.) virgilianas. Des­cripciones, episodios, antiguas fábulas, di­gresiones, invectivas moralizantes, son los expedientes introducidos para demostrar fa­cultades exquisitamente oratorias más que poéticas. Finalmente, otro poemita de caza [Cynegetica] escribió Marco Aurelio Olimpio Nemesiano (siglo III), del cual quedan apenas 325 versos. Procede sobre todo, de los poetas didascálicos precedentes: Lucrecio, Virgilio, Manilio, pero no de la Cinegé­tica de Gracio: el modelo predilecto son, una vez más, las Geórgicas virgilianas (v. tam­bién Pseudo-Cinegético).

F. Della Corte