[al-mayisti]. Obra astronómica de Claudio Tolomeo (siglo II d. de C.). Los métodos matemáticos y geométricos usados en esta obra hicieron que fuera preferida a sus similares de aquellos tiempos, y pronto le ganaron amplia difusión. Fue traducida al latín, por Boecio (pero su traducción no ha llegado hasta nosotros) y al árabe, en Bagdad, por orden del Califa al-Mamün, alrededor del año 827. El emperador Federico II mandó traducir la obra del árabe al latín en Nápoles, alrededor de 1230. Un compendio suyo fue impreso en 1490 en Venecia; la primera versión latina completa es la del P. Licchtenstein, (Venecia, 1515). Más tarde, el texto griego, con traducción francesa, de Halma fue publicado en París, en 1813. Delambre trata y discute ampliamente acerca del Almagesto en su Historia de la Astronomía antigua, y comienza con las siguientes palabras: «la Astronomía de los griegos está toda ella incluida en la síntesis de Tolomeo». La obra está dividida en trece libros o capítulos; los dos primeros contienen definiciones y teoremas generales y elementales. Demuestran que la Tierra es redonda y que la gravedad está por todas partes dirigida a su centro; describen la posición de la eclíptica y las localidades habitadas de la Tierra. Los fenómenos de los cuerpos celestes, afirma Tolomeo, serán estudiados sobre la sólida base de las observaciones y de los métodos de la geometría, tomando como principio lo que es evidente, real y cierto.
Da dos métodos para determinar la oblicuidad de la eclíptica con instrumentos adecuados; halla la altura del polo y la duración del día para los diversos lugares y calcula tablas de ángulos y arcos formados por las intersecciones de la eclíptica con el meridiano y con el horizonte. En el tercer libro trata del movimiento del Sol y de la duración del año basándose en las observaciones de Hiparco y las suyas, acerca de la posición de los equinoccios de primavera y de otoño, y de las desigualdades del curso del Sol, explicándolas con la hipótesis del movimiento excéntrico. Tolomeo cierra este libro haciendo una clara exposición de las circunstancias de que depende la ecuación del tiempo del día. En el cuarto libro expone la teoría del movimiento de la Luna; siguiendo a Hiparco, determina su tiempo de revolución e introduce la hipótesis del epiciclo, esto es, del círculo descrito por los planetas en torno a un punto ideal que corre a lo largo del deferente. El deferente, llamado también excéntrico, es a su vez, el círculo que dirige el movimiento del epiciclo, y junto a cuyo centro, según la concepción tolomaica, se encuentra la Tierra. El quinto libro comienza con la descripción del astrolabio de Hiparco, con el cual Tolomeo hizo su más importante descubrimiento: el de la segunda desigualdad del movimiento de la Luna, conocida actualmente con el nombre de «evección»; para explicarla introduce las dos hipótesis combinadas del movimiento excéntrico y del epiciclo. Trata, además, de las paralajes del Sol y de la Luna.
Este tema continúa en el libro sexto, donde se encuentra también el método para calcular los eclipses. El séptimo y el octavo tratan de las estrellas fijas, confirmando las observaciones de Hiparco acerca de su movimiento en longitud, y la precesión de los equinoccios. También se da un catálogo de estrellas de los hemisferios boreal y austral con sus longitudes, latitudes y magnitudes, ordenadas según las constelaciones. Este catálogo ha sido tema de controversia entre los astrónomos del siglo XVII, y algunos piensan que es el mismo compilado por Hiparco 265 años antes; otros suponen que es obra de Tolomeo. El libro octavo contiene además una descripción de la Vía Láctea y el enunciado para construir las esferas celestes. El resto de la obra trata de los planetas. Éstos están mucho más cerca de la Tierra que las estrellas fijas, y más distantes que la Luna (libro noveno). De este modo Tolomeo expone el sistema que ha tomado su nombre, da los períodos de las revoluciones trópicas y sinódicas, las elongaciones, los períodos del movimiento directo y del retrógrado. Como la Tierra tiene que estar en el centro del sistema, son necesarias las hipótesis de los epiciclos, de los deferentes, de los ecuantes, y otros semejantes, sin los cuales el sistema de Tolomeo no podía dar razón de los complicados movimientos de los planetas internos y externos. Aplica su teoría a cada planeta y concluye el libro noveno con la explicación de los diversos fenómenos del planeta Mercurio. En el décimo y undécimo trata igualmente de Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Las afirmaciones de Tolomeo (libro XII) acerca de su teoría de los movimientos planetarios tienen importancia porque muestran que aun antes de él tal teoría estaba ya bastante adelantada. El último libro (XIII) trata de los movimientos de los planetas en latitud, de la inclinación de sus órbitas y de la amplitud de estas inclinaciones. El Alma- gesto constituye el primero y más completo tratado de Astronomía de la historia. Aunque seguramente inspirado en toda la obra de Hiparco, como lo demuestra Delambre, constituye el conjunto de todos los conocimientos astronómicos de aquel tiempo, y presenta las mejores hipótesis que, antes de Copérnico, sirvieron para explicar los movimientos y fijar y predecir las posiciones de los astros en el cielo.
G. Abetti

