Leoncio Maquieras

Vivió en Chipre durante la primera mitad del siglo XV. Dejó escrita, en un griego pintoresco y ver­náculo, la historia de la isla bajo el reinado latino de los Lusignan. Su Crónica (v.), de la que existe, además, una antigua versión italiana debida a Diomede Strambaldi, pre­tende ser una historia cristiana de Chipre a partir del momento en que Santa Elena expulsó de la isla, con el santo madero de la Cruz, a los demonios e ídolos. La narra­ción aparece singularmente detallada en la parte correspondiente al período 1360-1432, el contemporáneo o más próximo a Maquieras To­das las páginas del texto en cuestión están llenas del espíritu del autor, de su candor, de su amor apasionado hacia la isla natal, de una gran fidelidad al ideal bizantino, y, al mismo tiempo, de la lealtad de Maquieras a la dinastía.

Sin embargo, poco o nada conoce­mos acerca del cronista, salvo lo que nos cuenta en ciertas digresiones ocasionales. Sabemos, así, que participó junto a laño Lusignan en una expedición contra los egip­cios, quienes habían llevado a cabo un des­embarco por sorpresa en la isla; en la ba­talla que ello dio lugar en Xerochitia, Maquieras fue testigo del desastre de los suyos, la captura del rey y la devastación del país. En 1434 el monarca Juan II envióle ante el sultán de Iconio para la renovación de un tratado de paz. Indudablemente, pues, debió de contar con el favor de los soberanos y hallarse introducido en los asuntos de la corte como, por lo demás, nos lo demuestra continuamente su relato.

B. Lavagnini