[Sermoni]. Los sermones de San Antonio (1195-1231), que en general deben considerarse como esquemas o esbozos de discursos pronunciados por el santo, dirigidos al pueblo o en los conventos, comprenden los «Sermones in psalmos», los «Sermones dominicales et in solemnitatibus» y los «Sermones in laudem B. M. Virginis». Los «Sermones in psalmos», cuya autenticidad ha sido puesta en duda por algunos investigadores, aparecen cronológicamente cómo los primeros: comprenden 278 disertaciones sobre los diversos versículos de los 150 salmos bíblicos. Destinados a que fueran recitados por sus cofrades, no ofrecen una gran perfección oratoria, pero presentan la ventaja de haber sido redactados directamente en latín.
En los «Sermones dominicales et in solemnitatibus» se observan numerosas citas de las Sagradas Escrituras, demostrando un gran conocimiento de los textos sacros: así, el autor, en estos sermones, que son los más numerosos, además de comentar y parafrasear el fragmento evangélico propuesto, lo pone en relación con los demás textos bíblicos relacionados con la misa y el oficio del día. Por la erudición bíblica y el profundo conocimiento de la Patrología, por la madurez doctrinal que presentan, más que esquemas de sermones dirigidos al pueblo deben considerarse como esquemas de lecciones. San Antonio desarrolla sus sutiles comentarios apoyándose no sólo en las Sagradas Escrituras, que él considera como fusión de la sabiduría humana con la ciencia divina, sino también en la palabra aislada en su significado etimológico. Análoga sutileza de comentario, más digna de un científico que de un predicador, se observa también en los «Sermones in Laudem B. M. Virginis».
A. Cutolo

