Santa Juana, Tirso de Molina

Trilogía dramática del autor español Tirso de Molina (pseudónimo de fray Gabriel Téllez, 1571-1648). Las dos primeras partes fueron publicadas en la Parte Quinta de sus comedias en 1636 y la última permaneció inédita hasta que don Emilio Cotarelo y Mori la publicó en 1907 en el tomo II de las Comedias de Tirso de Molina en la «Nueva Biblioteca de Autores Españoles».

En 1946 ha sido publicada en el vol. I de Obras Dramáticas Completas de Tirso, edición crítica hecha por la ilus­tre investigadora doña Blanca de los Ríos, precedida de un enjundioso estudio de tema, cronología y características. La primera y segunda partes de esta trilogía hagiográfica fueron escritas, respectivamente, en 1613 y 1614, y se conserva de ellas el manuscrito autógrafo en la Biblioteca Nacional de Ma­drid; la segunda fue redactada antes del mes de diciembre de 1613. Se trata de la dramatización de la vida de una monja, Juana Vázquez, cuyos éxtasis y revelaciones habían ya dado lugar a algunas publicacio­nes, que Tirso utilizó como fuente de su obra, especialmente la Historia, vida y mi­lagros, éxtasis y revelaciones de la Biena­venturada Virgen Santa Juana de la Cruz, de la Tercera Orden de nuestro Seráfico Padre San Francisco, compuesta por Fr. Antonio Daza… Dirigida a la Reina de Es­paña, Doña Margarita de Austria. Zaragoza, por Lucas Sánchez. Año 1611, libro derivado de unas Memorias de cierta sor María Evangelista.

Estas fuentes de la obra de Tirso han sido precisadas por don Emilio Cotarelo y doña Blanca de los Ríos. Tirso hubo de entregarse con amor a la descrip­ción de la vida conventual, por la expe­riencia que él mismo tenía de ella. En es­cena aparecen los raptos, las revelaciones, los sermones y profecías que dirige la santa monja, y el autor introduce también a sor María Evangelista, que aparece como de­fensora de la santa. Numerosos documentos nos acreditan la fama de santidad que esta monja tenía en su tiempo, y Tirso en esto siguió la creencia popular, pues la llama «santa» cuando todavía, en el momento en que redactó las partes de la trilogía, no estaba canonizada, debido a lo cual una nota al margen dice que se debe cambiar el título de la obra y sustituirlo por el de La Sierva de Dios Sor Juana de la Cruz.