La Sabiduría de la Fe

Obra gnóstica, de autor descono­cido, posiblemente de la secta de los ofitas (aproximadamente mitad del siglo III) en cuatro libros.

En los dos primeros libros se describe la caída del Eón Sofia y su sal­vación por obra de Cristo, Eón Soter (Sal­vador): el viaje de Cristo resucitado a tra­vés de los Eones, para liberarle. Los otros dos libros contienen las enseñanzas de Cris­to a sus discípulos y tratan sobre el origen del pecado y el mal y de la necesidad del arrepentimiento gnóstico, que es mostrado con motivo de la penitencia de Sofia. La obra está compuesta de innumerables, ex­trañas y monótonas preguntas planteadas por los discípulos, hombres y mujeres, a Cristo, y de las respuestas, en que se reve­lan los secretos y las grandes extravagancias del simbolismo gnóstico. Como las pregun­tas son dirigidas en su mayor parte por María Magdalena, ha sabiduría de la fe parece identificarse con el escrito gnóstico Preguntas de María. Su dependencia con­tinua de los Evangelios, incluso cuando no los cita directamente, es bien manifiesta.

He aquí un evidente paralelismo con las Bie­naventuranzas: «… amad a los hombres pa­ra ser dignos de los misterios de la luz; sed mansos, para ser dignos, etc., y así…; sed pacíficos, para ser dignos, etc., y así…; sed misericordiosos, etc.; servid a los pobres y a los enfermos y a los an­cianos, porque, etc. Decidles: amad a Dios, así, etc.; decidles: sed justos, así… etc.; decidles: sed buenos, así, etc.» El primer libro comienza con las palabras siguientes: «Sucedió entonces que habiendo resucitado Jesucristo de la muerte, pasó diez años hablando con sus discípulos, enseñándoles hasta el punto del primer precepto y hasta el punto del primer misterio… que es se­mejante al último misterio, que es el vigesimocuarto… pero los discípulos creían que eso era el fin del universo y el fin de todas las cosas existentes y juzgaban que era el fin de todos los fines, etc.». Entre las innumerables preguntas, aparece la si­guiente de María: «Señor mío: ¿qué forma tiene la tiniebla exterior (alusión a la con­denación de los réprobos en el Evangelio) o qué lugares de castigo existen allí?» La respuesta de Cristo es la siguiente: «La ti­niebla exterior es un gran dragón cuya cola está en su boca; se halla por completo fue­ra del cosmos y circunda todo el cosmos», siguiendo descripciones fabulosas y alegó­ricas de animales míticos.

El valor princi­pal de la obra estriba en incorporar precio­sos fragmentos, numerosos himnos y odas, algunos de gran belleza, puestos en boca de uno u otro discípulo. Entre ellos hay cinco Odas de Salomón (v.) (colección de odas de diversos autores y períodos del siglo II d. de C.). Sirva de muestra un trozo recitado por Salomón: «Te doy gracias, Se­ñor, porque te amo; oh Altísimo, tú no me abandonarás, porque eres mi esperanza… Que los designios de mis perseguidores se conviertan en densas tinieblas y que lo que astutamente se propusieron recaiga sobre sus cabezas… Porque mi esperanza está en el Señor, y yo temeré: y como el Señor es mi salvación, no temblaré; y es una guir­nalda sobre mi cabeza, pero yo no me con­moveré; aunque todo fuera sacudido, yo quedaré inmóvil; y si todas las cosas de­bieran perecer, yo no moriré: porque el Señor está conmigo y yo estoy con él. Ale­luya». Edic. crítica de C. Schmidt, Koptischgnostiche Schriften (Die Pistis Sofia), en la colección Die griechischen-christlichen Schriftsteller (Berlín, 1905).

G. Pioli