El Pobre Blas, Sophie Rostopchine-Ségur

[Le pauvre Blaise]. Cuento edificante para niños, publicado en 1862, de la Condesa de Ségur (Sophie Rostopchine-Ségur, 1799-1874).

El pequeño Blas, hijo de unos buenos y honrados guardianes de un castillo, del que es propietario el Conde, es un modelo de perfección: bondad, generosidad, sinceridad y entereza adornan su alma; pero el pobre ha de soportar los caprichos, las descortesías y las calumnias del señorito Julio, de corazón duro, menti­roso, que se divierte atormentándole y ca­lumniándole ante sus padres y la servidum­bre, hasta el punto de que ya nadie quiere acercarse a él. Por fin Julio (en una grave enfermedad durante la que Blas, olvidán­dose de todas las ofensas recibidas, hace lo posible para asistirle) se siente abrumado por los remordimientos y confiesa a su pa­dre sus propias culpas para con el buen muchacho.

Cambia la escena: el Conde, hasta aquel momento árido y egoísta, hostil a Blas, no solamente lo acoge como a un hijo, sino que también se vuelve muy reli­gioso, y con él Julio y su hija Elena, que siempre había querido a Blas. Después de cierta desconfianza, también la Condesa se emociona ante las ejemplares virtudes de Blas, y toda la familia, que ha recuperado la alegría y la concordia en un renovado fervor religioso y caritativo, festeja con los padres de Blas el día de la primera comu­nión de los muchachos. El cuento parece hoy bastante envejecido, especialmente por las fáciles exageraciones edificantes; sin em­bargo, esta cortés lección moral de una abuela amable y afectuosa con sus niete­citos, en la sencilla y divertida trama de una narración que no carece de episodios conmovedores, llenos de nobleza, sigue ma­nifestando aún aquellas dotes de vivacidad y gracia que valieron para hacerlo famoso.

M. Zini