[La fiera]. Comedia de Michelangelo Buonarroti llamado el Joven (1568-1646), sobrino del gran escultor, representada fragmentariamente en Florencia en 1619, publicada en 1726, y de nuevo en 1860, con notas lingüísticas de Pietro Fanfani. Está dividida en cinco jornadas, y cada jornada en cinco actos; es, empero, poco menos que imposible reseñar el asunto o hallar el hilo conductor de esta dilatadísima comedia, que comprende más de 25.000 versos, a no ser que quiera tomarse como guía la moralidad genérica cantada por el coro de «personajes abstractos» que cierra la introducción, en la que el Goce declara que abandona el Comercio y la Ganancia, pues «la excesiva fatiga vicia todo lo útil». La escena es la abigarrada y rumorosa feria de una hipotética ciudad marítima, a la que el autor llama simbólicamente Pandora, «especie de vaso que fuera vierte lo malsano / para guardar en sí todos los dones / que tienen la virtud de hacer a los hombres buenos», y cada jornada sigue las peripecias de la feria; la acción se fragmenta en innumerables episodios (véanse, entre tantos otros, la escena entre el juez Equilio, Bargello y soldados y vendedores, en la primera jornada; las escenas del médico Nastagio y los charlatanes en la jornada tercera; etc.), mezclándose personajes abstractos con los concretos, en una sucesión que no está determinada por el desarrollo lógico de la acción, sino alineada a lo largo de un dibujo fijado intelectualmente.
No carece La Feria de cierta viveza en el diálogo; pero sobre todo es notable el intento de librarse de todas las trabas de la representación realista y de interponer entre espectadores y personajes un comentario constante que, en beneficio de la inteligencia literaria, impide toda sugestión teatral directa. Es sabido que el propósito de Buonarroti al componer esta comedia fue más bien de índole lingüística que artística o teatral, en su sentido propio, pues los 25.000 verseo ele la comedia impiden toda posibilidad de representación; Buonarroti, miembro de la «Accademia de la Crusca», quiso, sobre todo, ofrecer una magnífica recopilación de locuciones y vocablos de la lengua viva florentina; una especie de gran repertorio para el vocabulario de la Crusca. De paso, puede observarse que los dos editores de esta comedia .precisamente fueron dos lingüistas: Antón Maria Salvini, que se cuidó de la edición de 1726, y Fanfani, de la edición de 1860.
D. Mattalía
Buonarroti escribió La Feria para suministrar palabras al vocabulario. (Leopardi)

