La Feria, Alberto Nota

[La fiera]. Comedia en cin­co actos de Alberto Nota (1775-1847), re­presentada en 1826 y publicada en 1829. El conde Aurelio hace sólo quince meses que es esposo de Emilia, y ya comienza a encontrarle defectos: es demasiado simple, monótona, privada incluso de aquel poco de coquetería necesario para avivar el de­seo. Por eso ha resuelto tomarse unos días de vacaciones conyugales. Fingiendo que los negocios reclaman su presencia, ha ido, durante el tiempo de feria, a su castillo de Valdimora, y allí espera impaciente «a su idolito del campo», esto es, a Madama Doralisa Zuccolino. Esta provincianita pre­tenciosa, llega de la vecina comarca de Montenero, llevando consigo una niña mal educada y a su marido, simplón y compla­ciente, para el que espera obtener del con­de, merced a sus gracias, un empleo. Pero antes aún que su ídolo, llega inesperada­mente su esposa, vestida de campesina, con gran terror del buen Lorenzo, el amigo de casa, que en vano había dado buenos con­sejos al marido, y ahora teme un escándalo por parte de la mujer, a la que una sir­vienta indiscreta ha puesto al corriente de todo. Pero la condesa es una mujer sensata e inteligente, de una distinción exquisita, que no tiene necesidad de escándalos para lograr su fin.

Con sus vestidos campesinos, encuentra a un antiguo adorador, con el que se muestra ostensiblemente por la fe­ria; va luego al castillo y, al principio, se finge disgustada y sorprendida de encon­trar en él al marido; luego se muestra muy obsequiosa con él y amable con Doralisa, sintiéndose feliz en participar en la fiesta preparada en honor de ésta. En suma, hace todo lo posible para que el marido sospe­che que ella busca justificación y perdón por un desliz análogo al de él. El conde, presa de los celos, ante las dos mujeres, cuya comparación resulta humillante para Doralisa, se da cuenta de que está enamo­rado de su mujer y solicita su perdón, que ella le concede muy a gusto. Esta comedia se parece en algunos rasgos al Festín (v.) y a La feria de Sinigallia, de Goldoni, es­pecialmente en el tercer acto, pintoresco y vivo, lleno todo él de la alegre algarabía de la feria. La comedia es una de las me­jores de Nota, aunque a nuestro juicio no puede justificar las alabanzas que sus con­temporáneos tributaron a este autor, gene­ralmente rígido y frío, calificándolo de Gol­doni redivivo.

E. C. Valla