El Santo de la Isidra, Carlos Arniches

Sainete lírico de costumbres madrileñas, en un acto dividido en tres cuadros, en prosa, del autor teatral español Carlos Arniches (1866-1943), con música del maestro Tomás L. Torregrosa, y estrenado en el Teatro Apolo de Ma­drid la noche del 19 de febrero de 1898. «Todo el perfume de un día de fiesta po­pular, cuando bajo el hermoso cielo de Ma­drid los madrileños juegan con el eterno juego del amor, con muchas risas, el chu­basco de algún lagrimón y las risotadas de una broma un poco pesada», canta y cuenta en esta obra el fecundo autor teatral de tantos clamorosos éxitos, prolongador de la clara estirpe de los costumbristas españoles.

Arniches fundó un teatro propio en el cual se suceden los sainetes, juguetes clásicos, zarzuelas, comedias y tragedias grotescas animados por personajes de auténtico madrileñismo. Isidra, novia de un chulapo llamado Epifanio, se ve burlada por él, que vive a costa de una bravia que deshace el proyectado matrimonio. Hay un joven panadero tímido, Venancio, que adora a Isi­dra sin atreverse a declararle su amor. Me­nos mal que un zapatero remendón, Eulogio, que sabe los desplantes del novio felón, la cobardía del padre de la novia para darle su merecido y la desesperación de la ma­dre de aquélla por no encontrar un hombre que escarmiente a Epifanio, conforta y ani­ma a Venancio para que el día del Santo Patrono de Madrid, que es el de la Isidra también, se «arranque» y baile con la chica en la bulliciosa pradera. Hay, como es na­tural, una riña con el chulapo, que acaba huyendo. La fiesta se termina con la decla­ración de amor del panadero, las risotadas de los amigos y la felicidad de todos.

C. Conde