Como Gustéis, William Shakespeare

[As you Like it]. Come­dia en cinco actos en verso y prosa de William Shakespeare (1564-1616), escrita pro­bablemente en 1599 y publicada en el in­folio de 1623. La fuente es la novela Rosa­linda o el áureo Legado de Eufue [Rosalinda, ir Euphue’s Golden Legacy, 1590], de Thomas Lodge (15589-1625), que a su vez deriva en parte del Cuento de Gamelyn [Tale of Gamelyn] atribuido a Geoffrey Chaucer (1340/45-1400). Frederick ha usur­pado el dominio de su hermano el duque, que con sus hijos se ha retirado al bosque de las Ardenas (la casi homonimia con el bosque de Arden en Inglaterra hizo que Sha­kespeare, al crear el ambiente, pensase so­bre todo en éste). Celia (v.), hija de Frede­rick, y Rosalind (v.), hija del duque deste­rrado, a quien, por el gran afecto que la une a Celia, se le ha permitido quedarse en la corte, asisten a una lucha en la que Or­lando, hijo de sir Rowland de Boys, derrota a un campeón de lucha, y Rosalind se ena­mora de Orlando y él de ella.

Orlando, a la muerte de su padre, fue confiado a su hermano mayor, Oliver, quien le abandonó obligándole a vivir entre los inferiores y, finalmente, fue expulsado de su casa. Fre­derick, en el momento de felicitar al ven­cedor de la lucha, se entera de que es hijo de un amigo del duque desterrado, entra en sospechas y Orlando se ve obligado a huir; también Rosalind, desterrada por Frederick, se aleja, y Celia la acompaña; la primera se disfraza de aldeano y toma el nombre de Ganymede, la segunda finge ser su her­mana Aliena. En el bosque de las Ardenas se encuentran con Orlando, que se ha re­unido con el duque desterrado, y el fingido Ganymede gana la confianza de Orlando. Oliver va al bosque con la intención de ma­tar a su hermano Orlando, según imposición de Frederick; pero, salvado de una leona por intervención de su hermano, experi­menta remordimientos por sus crueles in­tenciones; se enamora de Aliena y decide casarse con ella. Ganymede, por su parte, promete a Orlando hacer venir al mismo tiempo, para que la tome como esposa, a Rosalind, gracias a sus artes mágicas. Cuan­do las parejas están reunidas en presencia del duque desterrado para celebrar las bo­das (están también Febe y Silvio, típica pareja pastoril, y el bufón Piedradetoque [Touchstone] con la ruda aldeana Audrey), Celia y Rosalind abandonan el disfraz. En­tretanto, llega la noticia de que Frederick, mientras avanzaba con fuerzas armadas pa­ra suprimir al duque desterrado y a sus se­cuaces, ha encontrado a un venerado ermi­taño que le ha inducido a arrepentirse, y a devolver el ducado a su hermano, retirándose del mundo.

Sencilla es la trama y ape­nas está esbozada la psicología de los prin­cipales personajes de esta comedia, excep­tuando al contemplativo Jacques (v.), en quien se combinan astucia y melancolía, y al bufón Piedradetoque; más que personajes, son estados de ánimo, todos los matices de la pasión amorosa que pueden ser objeto de comedia, sobre el fondo oscuro del bosque; el drama es como un tapiz verde lleno de lozanas escenas boscosas y las figuras hu­manas están subordinadas al gran espíritu del bosque. Esta atmósfera de parque está presente en todos los episodios y culmina en las encantadoras poesías: «Bajo los árboles del verde bosque» («Under the greenwood tree», acto II, esc. 5), «Sopla, sopla, viento de invierno» («Blow, blow, thou winter wind», con el estribillo: «Cantemos ¡oh!, ¡oh!, bajo el verde follaje», «Heigh-ho!, sing, heigh-ho! under the green holly», ac­to II, esc. 7), «Era un amante y su amada» («It was a lover and his lass», acto V, esc. 3). Los convencionalismos pastoriles del si­glo XVI italiano y las gracias y argucias de las cultas conversaciones adquieren inu­sitada frescura en el ambiente natural pro­fundamente sentido por el poeta; los hom­bres han dejado a sus espaldas, en la ciu­dad, las ambiciones, la envidia, la avaricia, todas las bajas pasiones que infectan la vida de la corte, para sólo conocer el amor; jun­tos en el círculo mágico del bosque, los mal­vados — Oliver y Frederick, encarnizados contra sus respectivos hermanos — son ga­nados por el arrepentimiento y la bondad. Así, en este encantador drama se insinúa un motivo que constituirá el tema central de la Tempestad (v.): la naturaleza parece conspirar con las fuerzas del bien para amansar a los hombres feroces y hacerles caer de las manos las espadas fratricidas. [Trad. de Jaime Clarck (Madrid, 1873); de J. Amoldo Marqués (Barcelona, 1886); de Guillermo Macpherson, en Obras, tomo VIII {Madrid, 1925)].

M. Praz