Escritas en dialecto dórico-siciliano. Conocemos de ellas una cuarentena de títulos, pero sólo poseemos fragmentos. Antes de las obras de Epicarmo (525-431 a. de C.), la comedia griega se limitaba a escenas de breve duración, poco orgánicas y hasta a veces desprovistas de trama. Epicarmo comprendió que una producción teatral de esta índole no podía satisfacer las exigencias de un público siquiera mediocremente culto. Homero proporcionaba el material para fáciles parodias y con Homero todo el ciclo troyano, que venía siendo desarrollado con elevado tono patético por la tragedia ática contemporánea. Las más importantes comedias de Epicarmo son: Ulises desertor, Ulises náufrago, El Cíclope , Las Sirenas, Los Troyanos, Filoctetes (ciclo troyano); Busírides, Hércules a la conquista del cinto, Hércules junto a Folo, Las nupcias de Hebe (ciclo herácleo); Las Bacantes, Los Dionisios, (ciclo dionisíaco). Además de estas comedias de argumento mítico, Epicarmo probó también el teatro de argumento actual. Pero por lo general eran breves ensayos de un espíritu humorístico, a base del contraste de tesis opuestas, personificadas por hombres en actitudes contrapuestas: Tierra y mar, Esperanza o riqueza, Fiesta e islas, Logos y Loguina.
En ellos debían prevalecer los elementos sociales: isleño de nacimiento, Epicarmo había conocido el antagonismo existente entre la vida marinera y la vida agrícola y la lucha por la supremacía de uno o de otro bando; con estos elementos había moldeado su comedia. Pero los escasos fragmentos conservados no permiten definir su posición al respecto. Es probable que él, después de haber expuesto las tesis opuestas, se atrincherase detrás de un agnosticismo filosófico derivado de las escuelas eleáticas, pitagóricas y acaso del mismo Heráclito. Aunque estilísticamente no mereciera la aprobación de los literatos griegos por una cierta prolijidad, la obra epicármica se impuso a la admiración de los siglos; y cuando se quiere elogiar el movimiento de la acción dramática de Plauto se dice que se aproximaba al modelo siciliano, y por tanto a Epicarmo. Carentes de coro, las Comedias de Epicarmo no introducían muchos personajes en la escena, pero estos pocos tenían todos una parte de primer plano y de fuerte caracterización cómica.
F. Della Corte

