Comedias de Cratino

De las muchas co­medias de dominante fondo satírico que es­cribió este autor ateniense (5009-420 a. de C.), sólo nos han llegado fragmentos. La mayoría trataban de temas mitológicos, des­arrollados con tono desenvuelto, sin ningún prejuicio ni respeto para con la autoridad del pasado. Los temas homéricos son reasu­midos en sus aspectos más cómicos y las perspectivas son deformadas con el solo ob­jeto de producir hilaridad. Un ejemplo de cómo se situaba Cratino con respecto a su modelo lo proporciona el Cíclope (v.) de Eurípides del cual deriva en buena parte el Ulises de Cratino: el episodio te­rrorífico del héroe hecho prisionero en la gruta del cíclope pasa en segundo término al lado del episodio del cegamiento, tratado de manera grotesca y burlona. Otras come­dias de nuestro autor desarrollan temas sociales y políticos, siendo las más inte­resantes para el desarrollo de la comedia ática y más especialmente aristofanesca, por cuanto las comedias mitológicas, diferenciándose poco en los temas del drama satí­rico, no se prestaban a expresar libremente el estilo satírico del poeta. En cambio, las comedias, que se enfrentaban con problemas vivos del mundo ateniense contemporáneo, gustaron en seguida y revolucionaron el gé­nero poético. Una de éstas es autobiográfica: El botijo, en la que el poeta se disculpaba de la acusación que se le hacía de bebedor. En general, su producción, por lo que puede deducirse de los fragmentos, es ágil, jocosa, ni sangrienta ni excesiva­mente trivial; hay asimismo en el lenguaje picante de Cratino una gracia picaresca que con su espíritu agudo y vivaracho hace ol­vidar las inevitables obscenidades.

F. Della Corte