Asamblea o Partida, Pedro Antonio de Correa Garçao

[Assembleia ou Partida]. Comedia en verso en un acto del poeta portugués Pedro Antonio de Correa Garçáo (1724-1772), comprendida en la re­copilación de Obras poéticas (v.) publica­da en 1778. Es una sátira alegre y cordial de los humos nobiliarios de muchas gentes de su época que, siendo pobres como ratas, quieren figurar. Braz Carril desea ofrecer en honor de su mujer, doña Urraca Azevia, un te que demuestre una vez más su noble prosapia. Pero les falta dinero. El antiguo amigo Gil Fustote se encarga con otros amigos de agenciar tazas, platos, cuchari­llas, etc. El té se sirve; pero en el momen­to más brillante de la reunión irrumpen en la casa los agentes que vienen a embargar. Se produce una remolina, y cada uno de los presentes reclama su vajilla, hasta que el doctor Muconio se hace cargo de la deu­da del amo de la casa y conociendo los sentimientos de su hija por Jofre, hijo de Braz Carril y de doña Urraca Azevia, arre­gla el matrimonio.

La comedia, sin un nudo central de acción, presenta tipos y cuadros de costumbres características. Contiene al­gunos cantos en verso de imitación italia­na y en la escena XIII la famosa Cantata de Dido, que ha sido considerada una obra maestra, no sólo del autor, sino de la lite­ratura portuguesa. La fama de esta can­tata, publicada luego aparte, es debida a la sabia fusión del elemento patético virgiliano con la morbidez sensual y musical de los versos italianizantes. En la misma reco­pilación se incluye otra comedia en un acto y en verso: Teatro nuevo [Theatro novo]. Es una especie de parodia de los dramas de moda, casi todos extranjeros e inspira­dos en obras extraordinarias. Apricio ex­plica a sus dos hijas, Aldosia y Blanca, las ventajas que se podrían obtener si seduje­sen con su gracia al viejo Arturo Bigotes, que daría ciertamente los fondos para crear un teatro nuevo. Nace la controversia so­bre la comedia a representar: si clásica o moderna, extranjera o nacional. En la es­cena sexta se discuten las opiniones y el autor encuentra modo de expresar sus ideas por boca del personaje Gil Leirel. Pero el fin didáctico quita a esta segunda comedia el movimiento y el brío de la primera.

L. Panarese