[La estirpe de Raghu]. Poema del escritor hindú, Según la crítica tradicional hindú, es uno de los cinco poemas clásicos («mahakávya») conforme — como los demás — a las reglas de arte sobre las que tanto se extiende el Kávyadarsa de Dandin.
Se compone de diecinueve cantos que están dedicados a la exaltación de Rama (v.), el héroe del Ramáyana (v.), a la de sus antepasados y sucesores. En los primeros nueve cantos hallamos celebrada la historia de los predecesores inmediatos de Ráma. Entre ellos está el glorioso Raghu — bisabuelo de Ráma, que da título al poema — y refulge por sus virtudes humanas y guerreras Aya, abuelo de Ráma. Es fastuosa la descripción de la ceremonia nupcial de Aya con la princesa Indumati, y recia y densa la lucha sangrienta, victoriosamente sostenida por Aya, contra los demás pretendientes, que defraudados en sus ambiciosas esperanzas de obtener por esposa a Indumati le habían agredido en su camino de regreso. El elogio de Aya como hombre y como monarca es una bella página del poema.
Patético y rico en elevada poesía es también el relato de la muerte por accidente de Indumati, del inconsolable dolor del esposo en su viudez y de su muerte voluntaria por inanición, para reunirse con su amada. En los cantos X-XV es narrada la historia de Ráma según el relato del Ramayana; falto de inspiración inventiva, el poeta hace alarde de su talento descriptivo. Los sucesores de Ráma y sus acciones son tema de los últimos cuatro cantos (XVI-XIX). Singular y característico es el retrato que en el último canto hace el poeta del rey Agnivarna, el cual, a diferencia de todos los demás miembros de la virtuosísima dinastía de Raghu, es una típica figura de don Juan hindú desdeñoso de los deberes que el trono impone y entregado del todo a las mujeres y a la lujuria. Su desmandada vida y sus abusos le acarrearon una consunción que lo llevó a la tumba. Con la muerte de Agnivarna termina para nosotros el Raghuvaméa; probablemente el poema está truncado, pero es imposible decidir si se han perdido únicamente versos o cantos enteros.
De la fama conseguida en la India por el Raghuvamsa dan testimonio los muchos comentarios indígenas que existen (pasan de treinta). Citadísimo en obras hindúes sobre poética, este «mahákávya» revela el genio artístico de su gran autor, pero también pone de relieve, según la tendencia general de la poesía hindú de su tiempo, cierto artificio de la forma que resulta más evidente en los cantos IX y XVIII. Trad. italiana de C. Formichi (Milán, 1917).
M. Vallauri

