Egeria, Pietro Metastasio

Fiesta teatral en un acto, con música de Adolf Hasse y estrenada en Viena en 1764, para la coronación de José II como rey de los romanos. La escena representa la fuen­te de la ninfa Egeria, su gruta y cascada de agua rodeada del bosque consagrado a la diosa, con un edificio en ruinas más allá del cual se advierte la campiña y, al hori­zonte, las colinas de Roma. Venus, Mercu­rio, Marte y Apolo (véanse) van a someter al arbitrio de Egeria, que aparece en la fuente sobre una diminuta isla, su des­acuerdo para escoger un rey que pueda hacer feliz a la tierra: Venus quiere un rey pacífico, Marte lo quiere guerrero.

La disputa se desarrolla con la exposición de las razones de los contendientes: Venus está contra los horrores de la guerra, Marte contra las molicies de la paz. También Apo­lo dice: «Yo cantor de .los héroes; de mi cítara, / ¿qué digno uso haré si un ocio pacífico / entumece todas las almas?…» [«lo cantor degli eroi, qual di mia cetra, / qual degno uso faro se in ozio imbelle / intorpidisce ogni alma?…»]. Marte ironiza, diciendo que Venus acabará ablandando a todo el pueblo germánico. Egeria decide: es fácil escoger un rey pacífico… que esté dispuesto a la guerra; ¿quién mejor que José? Con él el mundo será bienaventurado: «Lealmente unidas / con nudo tenaz / las artes de paz, / las artes de guerra / ten­drá la tierra / su perfecta, / su verdadera felicidad» [In fido unite / nodo tenace / l’arti di pace, / Parti di guerra / avrá la térra / la sua perfetta, / la sua verace fe­licita»]. La composición es una de las más débiles de Metastasio y sólo quiere ser un cumplido italogermánico para una fiesta de Corte. Pero no carece de gracia, y por la originalidad del tema y de la forma merece ser recordada, a mayor gloria de la graciosa y vaga figura de la ninfa Egeria, a quien la tradición tiene por inspiradora de sabiduría y virtud para los rectores de los pueblos.

M. Ferrigni