Los Egipcios o De la Providencia, Sinesio de Cirene

Novela históricoalegórica en dos libros, compuesto, como el autor mismo dice en el prefacio, el uno entre 400 y 402, y el otro algunos años más tarde. Bajo una extraña alegoría, trans­portando la escena de Bizancio a Egipto para poderla representar más libremente, Sinesio narra en esta obra acontecimientos desarrollados en Constantinopla mientras él estaba allí, encargado de una misión por sus conciudadanos. Osiris y Tifón, hijos de un rey de Egipto, representan en realidad a Aureliano, cónsul en Constantinopla y a su hermano Cesáreo, hijos de Tauro.

Tifón, incitado por su perversa esposa y por medio de soldados bárbaros que representan a los godos que por aquel tiempo señoreaban en la ciudad, expulsa a Osiris y se adueña del poder; pero no tarda en ser desposeí­do por una rebelión, y Osiris, como había hecho Aureliano, recobra su puesto. El ca­mino que debe seguirse para interpretar este escrito nos es indicado por el mismo Sinesio, el cual, siguiendo las enseñanzas de la neoplatónica Hipatía, desarrolla una bella teoría astrológico astronómica, según la cual los astros, volviendo al punto de donde partieron para cumplir su ciclo, renuevan también el curso de los acontecimientos humanos: así, a las vicisitudes de la antigua corte egipcia narradas en esta obra, corres­ponden los acontecimientos que, en tiempo del autor, sucedían en Constantinopla.

Son frecuentes las digresiones filosóficas de ins­piración neoplatónica o próximas al misti­cismo órfico y oriental, de que estaba tan influida la cultura de Sinesio y, en general, la de todos los doctos de su época. También el carácter de los personajes demuestra la intención moral del autor: Osiris, o sea Aureliano, a quien el autor quiere eviden­temente adular, es la personificación de las virtudes más nobles, mientras que Tifón y toda su familia representan los vicios más abominables.

C. Schick