Wilhelmus, Philips van Marnix

Canción de la segunda mitad del siglo XVI, probablemente com­puesta por Philips van Marnix, señor de Sainte Aldegonde (1538-1598), y convertida después en himno nacional holandés. Es una apología que el poeta pone en boca del príncipe Guillermo de Orange.

Éste se di­rige a su pueblo y se defiende de la acusa­ción de felonía diciendo que ha honrado siempre al rey de España. Pero he aquí que surge en él la duda; ¿será digno de su inmenso cometido? Necesita de las oraciones de su pueblo y está dispuesto a ofrecer todo cuanto tiene, su vida y sus bienes, como antes lo hicieron sus dos hermanos. Ahora la gran expedición ha fracasado, y no basta para consolarle la heroica actitud de los suyos; si Dios hubiese querido, él hubiera podido evitar todas aquellas pe­nalidades al pueblo holandés. Es éste un grito de fe y desesperación; después su corazón se resigna: Dios no lo ha querido. Pobres corderos, sólo Dios puede salvarlos. El Wilhelmus es el más bello de todos los «geuzenliedekens», o sea de las canciones, en parte burlescas, en su mayor parte his­tóricas, que surgieron entre 1564 y 1609, para reflejar la revuelta de los Países Bajos contra los españoles.

H. Henny