Versos de la Muerte, Hélinand

[Vers de la Mort]. Poema en francés de fines del si­glo XII, del que es autor el monje Hélinand. No se trata de una narración continua, sino de una serie de apostrofes impetuosos, de consideraciones sobre la potencia inexorable de la muerte, junto con invectivas contra los ricos y los poderosos que pierden su alma en los placeres mundanos.

Héli­nand quiere infundir en los hombres el temor a la muerte, y es por tanto a la misma Muerte, personificada, a la que él confía el encargo de saludar de su parte a sus contemporáneos, los príncipes, los obispos, los cardenales, todos los prelados franceses, ingleses e italianos. Y de esta manera recuerda el poder de la muerte, que quita de repente todo lo que la avari­cia acumuló, que transforma en llanto la risa, que es igual para los ricos y los po­bres, y frente a la cual de nada sirve la belleza. No debe uno, pensando en su fin, abandonarse a los placeres tomando lo que la vida puede dar, ya que ha de pensar en la vida futura. Las pasajeras alegrías terrenales tendrán como recompensa las penas eternas, mientras que el que sufre gozará del paraíso.

El argumento es bastante co­mún, aunque los versos y el acento del autor tienen a menudo fuerza poética. Por esto el pequeño poema causó una gran im­presión entre sus contemporáneos. Era leído en público; ha llegado hasta nosotros en varios ejemplares, y numerosas imitaciones y frecuentes ecos se encuentran en obras posteriores.

C. Cremonesi