Últimos Dones, Annette Elisabeth

[Letzte Gaben]. Colec­ción lírica de la poetisa alemana Annette Elisabeth, baronesa von Droste – Hülshoff (1797-1848), publicada póstuma en 1860. Las poesías, de variado carácter, se dividen en cuatro grupos. El primero, que tiene el sub­título «Sentimiento y vida» [«Gemüth und Leben» ], contiene veinte poesías de las que algunas tratan del poeta y de la poesía; otras son de tipo claramente religioso (la autora fue una ferviente católica); otras, graciosas, tristes o irónicas, representan si­tuaciones de la vida real; en otras la autora revela algo de sí misma en la poética des­cripción de un determinado fenómeno natu­ral; por fin, algunas composiciones más pro­piamente líricas son la inmediata expresión de sentimientos y estados de ánimo; tam­bién éstas, sin embargo, son ricas en ele­mentos objetivos, por regla general natura­listas.

Siguen las «Poesías narrativas» [«Er­zählende Gedichte»], de argumento vario; un grupo de éstas tiene por tema leyendas populares de los Pirineos. Las «Poesías dedi­catorias» [«Denkblätter»] son doce compo­siciones generalmente breves, dirigidas a determinadas personas. Por fin, los «Tonos orientales» [«Klänge aus dem Orient»] con­tienen momentos liricodescriptivos sencillos y ligeros. No es un hecho exterior ni una arquitectura unitaria, que en realidad no existe, lo que da homogeneidad a los úl­timos dones; su vínculo, a pesar de la variedad de temas y actitudes, es la excelencia alcanzada por el arte de la Droste. Poesías como «En el césped» [«Im Grase»], «Tardo despertar» [«Spätes Erwachen»], «Luna na­ciente» [«Mondesaufgang»], «Noche de vela» [«Durchwachte Nacht»], etc., son una de las más altas expresiones líricas de la poesía alemana.

Con mayor plenitud aparece en estos últimos dones el alma de la poetisa, propensa a la soledad idílica, a expresarse con sencillas composiciones inspiradas en la naturaleza que se transforman en místicas revelaciones; mejor que en otras partes se advierte aquí el sentido de su entrega a Dios, serena y llena de alegría y gratitud, que logra una clara sensación de libera­ción; el estilo alcanza aquí esa fuerza de color y sencillez de acento, esa concreción realista, esa vigorosa rudeza y, por fin, esa adecuación de sentimiento y de expresión que hacen de la Droste una de las grandes personalidades en el mundo de la poesía (v. también Poesías).

M. Merlini