Tántalo, Miquel Llor

[Tàntal]. Novela del escritor catalán Miquel Llor (1894-1966), publicada en 1928. Eloi Torroella, hijo de unos aristó­cratas arruinados del campo de Tarragona, decide vivir en Barcelona para zafarse de la molesta influencia de su madre.

En la ciudad conoce a Mateu, amigo fiel que le ayudará hasta el final en todos los acosos y zozobras. Eloi, a pesar de su hosquedad y timidez, asiste a una fiesta en casa de unos parientes de Mateu, donde conoce a Eulalia, prima de aquél, y a Blai Giberola, novio de la muchacha. De súbito y sin saber por qué, pero seguramente debido a su tem­peramento impulsivo y que se compromete con facilidad, siente un extraño interés por Eulalia, lo fascina la viveza y el carácter dominador de la muchacha, y se atormenta al comprender que Blai Giberola no está al nivel espiritual de la muchacha. Pero Blai se muestra amable y humilde con él, sin sospechar que se ha interpuesto en su ca­mino, hasta que una sutil galantería de Eloi para con Eulalia le descubre la realidad de la situación.

En la noche de San Juan, el joven Torroella confiesa a la muchacha su pasión e intenta besarla, pero en aquel ins­tante llega Blai, y Eloi, en vez de afrontar la nueva situación como hubiera deseado Eulalia, huye cobardemente. Vaga sin rum­bo por el Paralelo y sigue a la primera desconocida que lo solicita. Pero siempre lo acosa el recuerdo de Eulalia. Enfermo y abatido, pasa varios días en cama, delirando. Ya convaleciente, se instala por unas se­manas en la casa de campo de la familia Mateu. Las hermanas de éste, Cándida y Rosa, lo acogen con simpatía; pero Eloi no reacciona y sigue huraño y con complejo de fracasado. Rosa le recuerda espiritual­mente a Eulalia, y su presencia lo enerva y le impide sosegarse. La familia de Mateu lo interpreta como ingratitud, y desde en­tonces se crea en torno a Eloi un clima de rencor y de hostilidad que termina, después de una escena violenta con Rosa, huyendo de la casa de sus amigos.

Pero Mateu parte en su busca y lo encuentra en la ciudad, maltrecho y mórbidamente abstraído. La enfermedad, muy agravada ya, lo ha vuelto  insensible, y Eloi lo ha olvidado todo y sólo monologa incansablemente. Entonces Mateu comprende y se rinde ante el hado adverso de su amigo. Esta obra podría sub­titularse: estudio de un carácter. El drama espiritual de Eloi radica en que cada vez que pretende salvarse de su sino morboso y llegar a ser un hombre normal, la neuro­sis, su Tántalo, le sale al paso y lo secuestra nuevamente. Encadenado a su dolor y a su soledad, acaba por encerrarse en su orgullo y confesar, al final de la novela, que sólo él posee la verdad. Llor, con un estilo normal e irisado poéticamente, se complace en la evocación de los lugares más típicamente barceloneses, dando un sabor muy lírico y ciudadano a la novela.

A. Manent