Take Kurabe, Higuchi Ichiyō

[Competición de altura}. Novela japonesa de la escritora Higuchi Ichiyō (1872-1896), publicada en la revista «Bungakukai» [«El mundo literario»] el año 1895.

En abril de 1925, la obra, conver­tida en drama, fue representada en el pe­queño teatro Tsukiji, de Tokio; su tema son los sentimientos de los niños que crecen en Yoshiwara, el barrio de los placeres de Tokio. Uno de estos muchachos es Chōkichi, y su antagonista es Shōtarō; con motivo de una fiesta estival que se celebra en el tem­plo vecino, Chōkichi quiere jugarle una mala pasada a Shōtarō, y para ello se ase­gura la ayuda del novicio budista Shinnyo, que es muy estimado en el barrio. Mitori, la amiga de Shōtarō, es una muchacha muy vivaracha, hermana de la más famosa pros­tituta de aquellos contornos. La tarde de la fiesta, que se desarrolla llena de animación y alegría, Mitori llega al lugar donde solía jugar con su camarada, pero éste se había ya marchado. Aparece entonces el grupo de los muchachos, capitaneados por Chōkichi, los cuales, no encontrando al adversario, atropellan a otro niño, llamado Sangoro, tiran sus sandalias contra Mitori y huyen después.

Mitori se queda humillada por lo acontecido y de nada sirven, para calmar su indignación y humillación, las palabras consoladoras de Shōtarō, quien sospecha que el instigador de todo ha sido Shinnyo, por el que siente gran respeto y simpatía. Su estado de ánimo comienza entonces a cambiar, tal vez también porque siente la proximidad del otoño, que parece cubrir con un velo de tristeza todas las cosas, in­cluso el barrio de los placeres. Entonces Mitori experimenta un cambio. No es ex­traño que ella se mantenga firme, en pie, siguiendo con la mirada la figura de Shin­nyo, a quien encuentra por casualidad. Un día de lluvia advierte el novicio que se le ha roto el cordón de sus zuecos, y se detiene ante la casa de la muchacha, la cual se ve dominada por una extraña timidez, hasta el punto de que no osa ofrecerle el cordón que ha tomado para ofrecérselo.

Nos ha­llamos ahora a fines del año: la alegría y la animación reina por doquier; solamente Mitori permanece alejada de toda diversión y ni siquiera toma parte en los juegos con Shōtarō y los otros compañeros, sino que prefiere quedarse en casa. Una mañana, en que todo está cubierto de escarcha, Mitori contempla melancólicamente un ramo de narcisos: es la víspera de la marcha de Shin­nyo a un lugar lejano, donde debe comple­tar su formación religiosa. Toda la novela pone de relieve la personalidad y el carácter diverso de los muchachos, próximos ya a convertirse en adolescentes, y muestra cómo» sus sentimientos se conservan puros, incluso en el ambiente especial y característico del barrio de los placeres. La figura de Mitori, en especial, está lograda de modo admira­ble; el estilo de la novela es fluidísimo; el lenguaje empleado es una hábil mezcla de clásico y vulgar.

La habilidad en la dispo­sición de los hechos, el realismo palpitante, el sentimiento poético y el estilo, le confieren una belleza llena de armonía y unidad orgánica, permitiendo entrever, a través de la descripción de los personajes, un aspecto de la vida humana embellecido por un tono romántico que es la nota predominante de toda la obra.

Y. Kawamura