Senilidad, Italo Svevo

[Senilita]. Novela de Italo Svevo (pseudónimo del triestino Ettore Schmitz, 1861-1928), publicada en 1898, pa­sada por alto por la crítica contemporánea hasta el punto de que el autor durante casi veinte años, según propia confesión, se abstuvo de escribir.

Después de la fortuna europea de la Conciencia de Zeno (v.), publicada en 1923, también aquella anti­gua novela alcanzó notoriedad y fue re­impresa en 1927. Un empleadillo, Emilio Brentani, ha llegado a la edad madura con la fama ciudadana de haber escrito años atrás una novela y de haber sido siempre persona cuerda y morigerada. Vive con él su hermana Amalia, sencilla y buena. Él encuentra una joven de costumbres fáciles, pero avispada e inteligente, Angiolina Zarri. Esta aventura se enlaza con su existencia y la modifica: con una inquietud que es verdadero sentimiento de senilidad, él se abandona, se tortura, se aleja de ella. En vano amigos francos, como el escultor Stefano Balli, siempre vivaz y ruidoso, lo ponen en guardia; aquella mujercita es tan hábil que llega a ser modelo del experto artista. Con un sentimiento de supremo cansancio, Emilio llega al conocimiento de la vida de ella, pero sólo para unírsele más íntimamente y continuar perdiéndose en inútiles devaneos.

Esta perplejidad espiri­tual es compartida por su hermana, secre­tamente enamorada de Balli, en una ex­pectación de la vida que la conduce lenta­mente a procurarse embriagueces con éter, imaginando así ser esposa del hombre ama­do y, de mal en peor,’ es arrastrada a la muerte por intoxicación. Con su pérdida, Emilio, que ha sentido ya toda la inutili­dad de su vínculo con Angiolina, perversa y vana, comprende su mal: «su desventura estaba formada por la inercia de su propio destino». En una lenta y opresiva continui­dad hacia la ruina de sus propios sentimien­tos e ilusiones, el triste héroe de una aventura senil siente la inutilidad de su vida: más allá del amor y del dolor, ya no queda nada más sino una aburrida tran­quilidad sin esperanzas ni deseos. En esta novela (cuyo título hasta su propio autor notó que era excesivo,. aunque lleno de significado) se observan siempre vivas las ricas cualidades del análisis psicológico y de la pintura del ambiente.

El estudio de las pasiones, a través de un estilo que va del apunte de un diario a la estructura de una novela, favorece en el libro esa actitud íntima y persistente que es una de las ca­racterísticas del escritor, según la cual, los personajes se confiesan uno tras otro ante la vida, y con desesperada fijeza de senti­mientos analizan su voluntad de obrar.

C. Cordié