Rimas de Guittone d’Arezzo

Guittone d’Arezzo, también llamado fray Guittone (hacia 1230-1294), ha dejado uno de los cancioneros más copiosos del siglo XIII; le son atribuidos, además de 200 sonetos, 44 canciones, seis baladas y ocho esbozos de epístolas poéticas de esquema métrico libre.

Guittone es, sin duda, la figura de mayor relieve de aquel grupo de poetas toscanos que los manuales de literatura italiana, con desmedida comodidad, señalan como repre­sentación del paso de la escuela «siciliana» al «dolce stil novo»; y como tal lo recono­ce indirectamente, también, Dante, cuya polémica literaria tomó como blanco par­ticular la figura de Guittone, dando origen a una tradición crítica demasiado severa. En la producción poética de Guittone d’Arezzo se pueden distinguir claramente las poesías juveniles, de tema amoroso; otras de ins­piración moral y religiosa, escritas des­pués de la conversión del autor que, hacia 1265, entró en la orden de los «frati go- denti»; y el grupo de poesías de inspiración política y civil. Como poeta de amor, canta los temas de la vieja poesía con una or­questación desacorde, en la que raramente se concilian los tres elementos caracterís­ticos de su forma poética: una amplia vena verbosa, el preciosismo y, por fin, la ten­dencia a una áspera condensación expresiva y conceptual en la que se encierra una indudable fuerza.

Esta coexistencia de ele­mentos opuestos o diversos explica la di­versidad de los juicios sobre la poesía de Guittone; así, por ejemplo, Dante le re­prochaba el uso de una lengua y de voca­blos plebeyos; -juicio que es muy parcial, puesto que nuestro poeta debe señalarse en­tre los más ambiciosamente literarios del siglo. El fondo es vigorosamente plebeyo, aunque ennoblecido, agitado, y a veces des­equilibrado por el esfuerzo por lograr una elevada disciplina artística, que es el ele­mento históricamente más importante de la poesía de Guittone d’Arezzo y que le llevó a que se le reconociera, por algunos decenios, como dictador de la poesía tos- cana. Efectivamente, en él la expresión pue­de ser desigual o bien áspera o arcaica, deformada por el rebuscamiento, afectada a veces, pero nunca estereotipada ni vulgar; hay en ella una*visión y un sello que per­miten reconocerla inmediatamente, y que originó una manera que pronto se llamó guittoniana. Rudo, pero eficaz, se nos mues­tra Guittone d’Arezzo en sus poesías de tema moral, en las que el rasgo plebeyo y el arcaísmo aparecen como la forma más adecuada al moralismo cerrado y sentencioso del autor. La más notable y, posiblemente, su mejor poesía es la canción «¡Ay de mí!, ahora es momento de tanto dolor», escrita con ocasión de la derrota sufrida por los güelfos en Montaperti (1260), animada por un «pathos» profundo y solemne y con un tono de amplio dolor, moteada de amargas sentencias y de sarcasmos lacerantes. Montaperti no es una simple batalla, sino un gran hundimiento: la libertad, la grandeza, la gloria e incluso el honor.

Esta toma de contacto con la vida y con las pasiones de -su tiempo es el soplo de la vida nueva que Guittone d’Arezzo y otros poetas toscanos contemporáneos introducen en el mundo estereotipado y cerrado de la poesía italia­na del siglo XIII.

D. Mattalía

… aunque rudo y severo, no carece de alguna luz de elocuencia. (Lorenzo el Magnífico)

Posiblemente fue el primero que consi­guió dar mejor forma a la rima. (Foscolo)

Guittone no es poeta, sino un sutil razo­nador en verso. (De Sanctis)