[Stilfragen]. Obra del historiador de arte austríaco Alois Riegl (1858-1905), publicada en Berlín en 1893, fundamental para el estudio y la indagación de las formas decorativas.
Riegl, jefe de la antigua escuela vienesa de historia del arte, desarrolla en esta obra una nueva concepción del antiguo problema de la imitación, afirmando su teoría sobre el nacimiento y la transmisión de las formas artísticas, muy interesante por su contraste con la concepción materialista de los sucesores de Gottfried Semper. Al concepto que la creación de la obra de arte se debe a la materia, técnica y «necesidad adherente al fin», Riegl opone su teoría de que las obras de arte brotan de upa voluntad artística («Kunstwollen»), es decir, de una fuerza que sigue leyes propias; de exigirse explicaciones sobre esta voluntad artística, éstas tendrían que ser de naturaleza metafísica; pero el historiador del arte no tiene el deber de ocuparse de ello. Contra la opinión de que muchos motivos de adorno se derivan directamente de un modelo ofrecido por la naturaleza y contra la idea de que algunos motivos se inventan «ex novo», Riegl sostiene la teoría evolucionista, y en la infinita cantidad de los motivos decorativos ve la progresiva variación de poquísimos temas, que no encuentran una precisa referencia a un modelo ofrecido por la naturaleza.
Las formas tienen una vida histórica: su evolución procede sin saltos, de una manera lógica y continua. No existe posibilidad, ni siquiera en un sentido espacial, para la afirmación de nuevos motivos; lo que parece nuevo no es sino una modificación de lo que ya existía. La obra de Riegl, en resumidas cuentas, quiere ser una gramática del lenguaje del arte decorativo; se divide en tres capítulos, respectivamente dedicados al arte egipcio, griego e islámico. Los egipcios crearon el motivo de las flores de loto y de las hojas de palmera, que en la rígida estilización constituyó el substrato de toda la gama de los motivos ornamentales del antiguo Oriente. Los griegos, siguiendo el ejemplo de los micénicos, sustituyeron los motivos geométricos por un sarmiento lleno de movimiento, y en las manos de sus escultores la hoja de palmera se transformó en la de acanto.
A la variación griega del tema original egipcio, en la que se expresaba una tendencia a naturalizar, sucedió la sarracena, que, superponiéndose a su vez a la romana y bizantina, con la aportación de una voluntad abstracta y antinaturalista, hizo que las formas tradicionales se transformaran en arabescos. Sin embargo, la obra de Riegl no considera la evolución del arte decorativo en Occidente durante la Edad Media y la moderna. Parece, por lo tanto, como una indagación inacabada de motivos ornamentales abstraídos de aquella realidad histórica que es la individualidad del hecho de arte: posición mental imperfecta que Riegl modificará en sus escritos posteriores (v. El arte decorativo romano-tardío según los descubrimientos en Austria-Hungría).
L. Moller

