Primavera, Sigrid Undset

[Varen]. Obra de la nove­lista noruega Sigrid Undset (1882-1949), pu­blicada el año 1914. Un joven pastor, Yvan Christiansen, de alma sencilla e ingenua, se deja seducir por cierta muchacha de la alta sociedad rural. Yvan, que cree amarla, considera un deber casarse con ella.

Pero pronto se sorprende desagradablemente ante el escepticismo y las costumbres un poco libres de su mujer. Finalmente, la engaña con una joven alumna, presenta su dimi­sión como pastor y se marcha a vivir con su amante. No obstante, tratará de reem­prender la vida conyugal, pero la señora Christiansen, convertida en alcohólica y morfinómana, se suicidará. Este drama fami­liar y la educación deficiente recibida de su madre han dejado huellas indelebles en los hijos del pastor: dos chicos, Axel y Torkild, y una muchacha, Doris, que bebe, se aburre y sólo piensa en irse a vivir a la ciudad.

Los dos hermanos se enamoran de la misma joven, Rosa, que, en principio, sólo ve en ellos a simples camaradas. Sin embargo, un día se deja besar por Torkild y consiente en casarse con él. Pronto da a luz Rosa un niño que nace muerto y, desesperada, cae en un estado lindante con la locura. Axel continúa visitando el hogar, y de un modo tan frecuente que provoca la des­confianza de su hermano, a quien, por otra parte, persuade de ser el responsable de la muerte de su hijo, a causa de una en­fermedad de la juventud. A pesar de las seguridades que le da el médico, Torkild decide no tener ya más hijos y vivir casi separado de su mujer. Axel aprovecha esta situación para intentar la conquista de Rosa, quien, a sus insinuaciones, responde con una bofetada.

Pero un anónimo des­pierta los celos de Torkild, a quien le solivianta la idea de que algún día su mujer le abandone. Y Rosa, comprobando que el matrimonio no le ha ofrecido lo que ella esperaba, abandona, efectivamente, a su esposo. Entre tanto, Doris, que se ha dejado seducir, muere, abandonando un niño que recoge su hermano Torkild, quien, finalmente, se reunirá con Rosa, sintiendo ambos renacer el mutuo amor. Después de su separación, Rosa comprende, en efecto, que estaba prisionera del hombre a quien se había entregado y que jamás podría encontrar la felicidad fuera de él. La his­toria de los hijos constituye, así, una réplica a la de los padres: más fuertes que el egoísmo — y aquí radica la moraleja del libro — son ciertos lazos, como el matrimo­nio, que aunque se desligue uno de ellos jamás se rompen, dispuestos siempre a ligar otra vez, cuando la resignación llama a los corazones. Y la resignación de Rosa la introduce en la auténtica vida, en la primavera… Esta obra es, sin duda, una de las mejores novelas de Sigrid Undset, trabajada a conciencia y contada con un realismo al que se mezcla cierta melancolía típicamente nórdica. Sigrid Undset fue Pre­mio Nobel en 1928.