Poesías, Tommaso Campanella

Selección de poesías hecha por el mismo Tommaso Campanella (1568-1639), que contiene 89 composiciones y fue publicada en 1622 (sin indicación del lugar de impresión ni de editor). La edición definitiva, que contiene la producción poética conservada de Cam­panella, esto es, 159 poesías, es la de Giovanni Gentile (1915, reimpr. 1939). Durante todo el curso de su penosa vida, incluso durante su prisión en Roma y en Nápoles (1599-1626), poetizó con vena más o menos fácil, especialmente en los períodos en que no se hallaba absorbido por la redacción de sus graves obras políticas, teológicas y filo­sóficas. Estas composiciones suyas constitu­yen, además de parte del X, todo el tomo IX del «índice», compuesto por el mismo Cam­panella, de sus obras, sintetizado por él de esta manera: «Filosofía pitagórica, Elegías y epigramas de diverso género, Poesías en lengua italiana, algunas metafísicas, otras políticas, a filósofos y amigos, Elegías so­bre sus propias desventuras y las de sus amigos, Arte de la versificación del metro latino para aplicarlo a la lengua vulgar, Muchas poesías compuestas de esta ma­nera…».

Más de acuerdo con sus varias vici­situdes y condiciones y disposiciones para la inspiración poética resulta la sistemati­zación cronológica, que las divide en: poe­sías juveniles (desde sus primeras composi­ciones hasta la conjura de Calabria); poe­sías compuestas en Castel S. Elmo (1604- 1608); poesías posteriores a la salida de Castel S. Elmo, esto es, en el castillo «del Uovo», y después en el Castel Nuovo, hasta la salida de la cárcel (1626) y durante el resto de su vida; período de escasa produc­ción poética, abrumado por estudios más severos. Al segundo período pertenece un determinado núcleo de poesías escritas sobre sus propias desventuras, y para consolar a sus compañeros de prisión, y de poesías amorosas, en parte a petición de sus ami­gos, mientras al tercer período pertenece la mayor parte de su poesía de tema filosófico, relacionada con las obras que escribe du­rante aquella temporada.

Una viva espiri­tualidad, mejor dicho, un sentido místico de la vida, que se concreta en impulsos interiores de plenitud sentimental absoluta, es la característica de esta poesía, que con­tiene, en su forma a menudo ruda, desigual y hermética, fulguraciones súbitas, acentos imperiosos de extraordinario efec­to. Campanella se eleva desde sus angus­tiados lamentos al concepto de la solida­ridad de sus tormentos con el bien de todo el universo y con su propio bien, por medio de la gloria de Dios. La producción poética de Campanella se añade a su alta obra en prosa, nacida en medio de las más horribles condiciones padecidas por criatura humana, para proclamar en su personalidad un pro­digio de grandeza humana cuyo secreto se halla en sus palabras-clave: «Habiendo sido desterrado del mundo corpóreo, yo me movía y vivía en un mundo espiritual mucho más vasto, como en aquel arque­tipo inmenso que todo lo sostiene con el verbo de su poder». «Que yo me comprenda como Tú me comprendes», es su plegaria a Dios.

Sus intentos para imitar con los versos italianos los metros clásicos latinos, muy interesantes, fueron estudiados y se­ñalados por Carducci entre los primeros ejemplos de la . por él llamada «poesía bárbara»!

G. Pioli