El poeta colombiano José Eusebio Caro (1817-1853) desarrolló su actividad en muchas direcciones, logrando conciliar las facultades de poeta lírico con las de matemático, las de filósofo con las de periodista y las de parlamentario con las de militar.
El contenido de su poesía posee el vigor sentimental y el sentido de la fe y de la vida de los románticos, pero en la forma permanece, por su lírica conceptuosa y su expresión oratoria, vinculado a los clásicos. Su estilo poético se formó en la lectura de los escritores españoles, los clásicos franceses e italianos y sobre todo los románticos ingleses y franceses. Los temas de sus composiciones están íntimamente relacionados con su vida, y aun los más impersonales suenan con acentos de personal emoción; los más importantes son: el amor vehemente, el afecto conyugal, la familia, el entusiasmo patriótico, el ideal liberal y el sentimiento religioso.
Desde el poema Lara o los Bucaneros, a las composiciones más musicales (Mi juventud, El ciprés), a las de asunto familiar (Bendición nupcial, A su primogénito), hasta sus odas patrióticas y políticas (En boca del último Inca, La libertad y el socialismo) aparece una fantasía llena de ímpetu y vigor, aunque en algunos casos excesivamente declamatoria. Su poesía, en la que siempre está el propio autor como centro, refleja en bastantes momentos, su condición de desterrado, de proscrito político. Buscó ritmos nuevos combinando las formas latinas clásicas, sobre todo el hexámetro, con los metros modernos, prenunciando las posteriores innovaciones de Rubén Darío. De José Eusebio Caro afirmó don Marcelino Menéndez Pelayo, que era el colombiano que más se acercaba al genio.

