[Gedichte]. Gustav Schwab (1792-1850), íntimo amigo de Uhland y uno de los representantes de la llamada «escuela poética de Suevia», a la que, además de Uhland, pertenecía también Kerner, fue uno de los más fértiles autores de baladas del siglo XIX.
Pero como su siglo fue la época de la burguesía, las baladas de Schwab son preferentemente burguesas, carecen por decirlo así de la «demonicidad» interna que poseen, por ejemplo, las de Bürger y las de la gran época clásica. Son en mucho inferiores a las baladas del propio Uhland que, aun manteniéndose fiel a un mundo lírico burgués, supo alcanzar una vibrante dramaticidad y un agradable humorismo. Schwab, en cambio, se agota en un «pathos» esencialmente descriptivo, sus baladas son diluidas, y falta en el lector la tensión de ánimo que es uno de los requisitos indispensables de este género de poesía.
Además Schwab introduce a menudo un tono moral demasiado acentuado. Hay que hacer excepción para la «Tempestad» [«Das Gewitter»], sabiamente centrada en cuanto a la construcción y a la técnica. Es la historia de cuatro mujeres de la misma familia, pero de distintas generaciones, que son heridas por un rayo en su habitación, mientras hacen proyectos para el día siguiente. Conocida es también la balada «El caballero en el lago de Constanza» [«Der Reiter üben den Bodensee»], que narra la súbita muerte, por espanto, de un hombre que se da cuenta, después de una loca cabalgata por una llanura cubierta de nieve, de que acaba de atravesar el lago de Constanza helado. Las demás baladas de Schwab están hoy olvidadas; tal ocurre con «Die Engelskirche von Anatoliken», «Der Appenzeller Krieg», «Johannes Kant».
También sus poesías líricas estarían hoy justamente olvidadas si no hubieran sido puestas en música gracias a su fácil melodiosidad. Colector de Libros populares alemanes (v.), elaborador de motivos de la «leyenda clásica», Schwab tenía más aptitudes para la narrativa que para la lírica. Y sobre todo fue un hombre amable y bueno. Los amigos le llamaban «el pequeño abate». Sus poesías completas en dos volúmenes aparecieron en 1828-29, y en nuevas ediciones en 1838 y 1851.
C. Gundolf

