Poesías de Doria

Perceval Doria (m. en 1264) es uno de los trovadores del cenáculo genovés, dominado por la figura de Lanfranc Cigala. De él se nos han conservado dos composiciones en lengua provenzal: un sirventés en alabanza del rey Manfredo, y una tensón cambiada con un tal Philippe de Valence.

A Perceval, además, el Cancionero Vaticano 3793 le atribuye dos poesías en lengua italiana, «Amor m’ha preso» y «Como lo giorno quand’é dal maitino» (que otras fuentes asignan a Semprebene de Bologna), por lo que debe adscribirse dicho poeta en la llamada escuela siciliana. En el cua­dro de la primitiva poesía italiana, es inte­resante este poeta, que hace sus ensayos tanto en la lengua tradicional de la lírica cortesana como en la vulgar italiana sobre los módulos fijados por el círculo de Fede­rico de Sicilia. El sirventés dedicado al rey Manfredo es de un interés notable, y hace pensar en los temas de la belicosa poe­sía de Bertrán de Born, el poeta de las armas: «…es desgraciado quien no quiere guerra… amo la guerra que quita a los débi­les sus riquezas… y me gusta ver ondear el estandarte mientras los valientes vigilan, y los cobardes van buscando medios para huir y tiemblan cuando vuelan flechas y picas, y la tierra arde a su alrededor.

Trom­petas y tambores y estruendos de batalla… me placen… traen mazos y picos, con los que los valientes sin miedo abaten con fa­tiga las puertas…». Perceval sueña con el mundo heroico de la Caballería, y saluda en Manfredo al único que sigue ensalzando las virtudes caballerescas, decaídas en todas partes. Manfredo es la única luz que sigue resplandeciendo en un mundo entristecido por el triunfo de la cobardía y del engaño.

A. Viscardi