[Poèmes]. Documento de refinada y sutil sensibilidad son los Poemas en prosa del escritor francés Maurice de Guérin (1810-1839), publicados, con fragmentos de otras obras en 1861, en edición preparada por Trébutien (v. Diario y cartas).
En una experiencia sutilmente dedicada a la meditación de los problemas y de la religiosidad modernos, el joven poeta no podía contemplar el espectáculo de la vida sino bajo el espejismo de una belleza profunda e indestructible; la sed de comprender cualquier aspecto de la naturaleza, le inspira la exaltación de toda forma pura de conocimiento y de gozo. Hasta la fe no es en él sino motivo de paso a una comprensión más profunda de las cosas, para vivir en ellas y perderse en divino éxtasis. Singular manifestación de tal estado de ánimo, limpiamente evocador ya que no propiamente pagano, en la serenidad de su visión nos ofrecen dos poemitas en prosa: el famoso Centauro (v.) y «La bacante» [«La bacchante»].
En este último fragmento, el poeta se remontó a los sagrados misterios, y por boca de las más jóvenes sacerdotisas del monte Citerón, canta un himno a la vida y a la esplendorosa fiesta de los sentidos; toda la naturaleza se estremece al paso de las bacantes y – por el amor del dios se hace sentir una existencia nueva en las venas de las criaturas que se han dedicado a su culto. Una pureza sorprendente de estilo envuelve su concepción; frenética es la expectación que la bacante siente por su rendición al dios de la juventud eterna, dios profundo y presente en todas partes, por un abandono a las fuerzas de la naturaleza que es bálsamo para toda inquietud y freno para el vano fantaseo. Una de sus poesías está dedicada a «Santa Teresa de Gérard» [«La sainte Thérèse de Gérard»], en que el artista reproduce la vida apasionada de la cristiana, según un cuadro muy conocido en su tiempo.
Son notables por lo genuino de su confesión las estrofas dedicadas a la más querida compañera de su vida («Mi hermana Eugenia» [«Ma soeur Eugénie»): leve recuerdo de infancia, penetrado de un delicadísimo sentimiento de felicidad por el amor a las cosas humildes y la incertidumbre del porvenir. Sobre todo por su lenguaje modulado y elegiaco estos Poemas habían de colocar a su autor entre los espíritus más nobles de su tiempo.
C. Cordié
La obra de Guérin es única en la literatura francesa. Sólo ella, antes de las grandes visiones de Hugo, hace resonar en el Romanticismo la voz de la embriaguez cósmica. (A. Béguin)

