[Poémes de France et d’ltalie]. Bajo este título, Pierre de Nolhac (1850-1936) recogió, en 1925, toda su producción anterior, fruto de casi cuarenta años de actividad poética. La lista de las diversas partes del libro (que corresponden, con pocas añadiduras, a otras tantas colecciones menores publicadas a partir de 1888) ya da una idea de su carácter y contenido: «Odas sicilianas», «Italia», «Renacimiento», «Tentativas métricas», «Sonetos» («Descubrimiento de la Grecia», «Noche en Taormina», «Asís», «Sobre un grabado de Mantegna», «Madonas de Botticelli», «Fragonard»…), «Poemas diversos», «Versos para la Patria».
Se trata, sobre todo, de poesía culta, humanista, en el más preciso sentido de la palabra; amoroso comentario a los estudios de Nolhac, a sus pasiones de literato y de amador del arte; más limitadamente, efusiones patrióticas o tentativas de poesía «cívica». En toda la obra predomina la idea precisa de la nobleza de las letras y surge la imagen de una vida en íntima comunión con el pasado, vuelta hacia un ideal de belleza y de perfección estética y moral, de las que Nolhac tuvo revelación en Italia, y que se resume para él en el nombre de Roma. Tan profundamente siente el surgir de la civilización francesa de la fuente italiana, en sus dos momentos distintos (la Italia latina y la Italia del Renacimiento), que las dos patrias se funden para él en una sola, tanto en este volumen de versos como en su obra de investigador.
A tales premisas ideales responde el estilo, rigurosamente tradicional en la manera y en el ritmo, que más de una vez recuerda tanto la preciosista y ostentosa precisión de Heredia como los cálidos acentos evocadores de Carducci. Dotado de sensibilidad más delicada que el primero, tiene mucho menos vigor que el segundo; característico de Nolhac es un tono delicadamente apagado, que llega a crear en el lector una suerte de persuasiva sugestión. De aquí una poesía «en tono menor» no exenta de nobleza y de señoril personalidad.
M. Bonfantini

