[Shorter Poems]. Poesías del escritor inglés Robert Bridges (1844-1930), publicadas en 1894. El poeta reúne en este volumen lo mejor de su obra hasta la fecha; todavía hoy es en esas páginas donde ha de buscarse la inspiración más fresca de Bridges, médico y literato, «poeta laureado» en 1913, a la muerte de Alfred Austin.
Tradicionalista, de sólida cultura clásica, enamorado de los poetas griegos, cuyos metros se esfuerza en imitar, insistiendo sobre tentativas realizadas anteriormente por otros, Bridges consigue en este volumen,- especialmente en la «Oda a la Paz» [«Ode on Peace»], llevar la estrofa alcaica a una forma casi perfecta. Por las características de su obra puede considerársele como un poeta alejandrino. Su credo, que confirma toda su lírica, está expuesto en las dos estrofas de «Todas las cosas bellas» [«All beáuteous Things»]: «Yo amo todas las cosas bellas, las busco y las adoro; Dios no tiene mejores alabanzas, y el hombre en su vida frenética es honrado por ellas. También yo quiero hacer algo bello y gozar haciéndolo; aunque mañana esa cosa mía parezca como las palabras vacías de un sueño, recordadas al despertar».
En efecto, muchos de sus poemas cantan la alegría inspirada por las cosas bellas y agradables de la vida. Y si alguna vez el canto se hace más triste, como «En la muerte de un niño» [«On a dead Child»], sus versos inspiran siempre serenidad. Algunos cantos (por ejemplo «He amado flores que se marchitan…» [«I have loved flowers that fade»] podrían ser fácilmente atribuidos a uno de tantos anónimos compositores de canciones de la época isabelina. Muchos críticos le reprochan exceso de comedimiento, fácil despego, pero ninguno puede negarle un real y sensible temperamento poético que en gran parte da razón del refinamiento de sus composiciones.
L. Krasnik

