Piedra Entre Piedras, Hermann Sudermann

[Stein unter Steinen]. Drama en cuatro actos del escri­tor alemán Hermann Sudermann (1857- 1928), publicado y estrenado en 1905.

Maese Zarncke, propietario de una cantera y hom­bre de gran corazón, trata a sus obreros con paternal bondad. También su hija, coja y desgraciada, consigue encontrar la sere­nidad en la vida noble y activa que su pa­dre crea a su alrededor y dedica su ternura a Lina, la hija de su doncella Lore, cuyo amante, Carlos Góttling, que la ha abandonado, ha sido empleado en la cantera. Cierto día se presenta a maese Zarncke el obrero Jacobo Biegler; acaba de salir de la cárcel donde ha purgado un crimen pasio­nal y no consigue encontrar trabajo en ninguna parte; pide un empleo cualquiera. Zarncke lo acoge y, para devolverle la con­fianza en sí mismo, lo hace guardián noc­turno del establecimiento. Struve, otro obre­ro beneficiado por el patrón, reconoce en Jacobo a un compañero de cárcel y con malvada intención azuza contra él a los demás obreros.

Sólo Lore, que conoce tam­bién las amarguras de la vida, siente pie­dad por Jacobo y lo invita a confiar en ella. Struve entre tanto fragua un hurto y como no consigue obtener la complicidad de Ja- cobo, piensa en matarlo con la ayuda de Carlos y de Roque, padre de Lore. Pero Jacobo consigue malograr sus proyectos y, en su lugar, Roque pierde la vida en la ten­tativa de robo. Entre tanto la impudicia de Carlos aumenta: cierto día en que María lo exhorta a casarse con Lore, él se niega y se finge enamorado de ella, alardeando después entre sus compañeros de que muy pronto será su patrón, y por poco muere a manos del indignado Jacobo. Por fin triun­fa la honradez: Carlos se ve obligado a huir y los peones piden al patrón que Ja cobo ocupe su puesto; más tarde se casará con Lore.

El drama, construido por Suder­mann con la acostumbrada habilidad de efectos escénicos, se inspira en una precisa tesis moral y social; pero el autor, orientan­do los acontecimientos en un plano comple­tamente externo, descuida el elemento psi­cológico, bastante sencillo e incluso con­vencional de sus personajes, de modo que la tesis descubre su artificio. Como sucedió con otros dramas precedentes de Suder­mann, Piedra entre piedras triunfó en todos los escenarios europeos. Pero fue el último triunfo. Levantó también ásperas críticas. La teatralidad de los efectos resultó dema­siado descubierta. Por otra parte la época del teatro naturalista con intenciones socia­les declinaba ya decididamente.

O. S. Resnevich