Papá Goriot, (1834) H. de Balzac.

Forma parte de las Escenas de la vida privada, en los Estudios de costumbres de la Comedia Humana

En París, en la miserable pensión de Mme. Vauquer viven, junto con otros tristes o patéticos personajes, Eugéne de Rastignac, un joven estudiante, pobre pero ambicioso, que se haya decidido a abrirse camino en la vida; Vautrin, un enig­mático personaje del que posteriormente se sabrá su con­dición de presidiario evadido; y Goriot, un viejo que pa­rece corroído por una secreta pena.

Paulatinamente, Eu­géne descubre el secreto de Goriot, que no es otro que el de haberse arruinado por querer asegurar una vida aco­modada a sus dos hijas, Anastasie y Delphine, las cua­les, una vez casadas, la una con el conde de Restaud y la otra con el barón de Nucingen, ven ahora a su padre tan sólo para sacarle el poco dinero que le queda. Durante una violenta discusión que tienen las dos hijas en su pre­sencia, Goriot es víctima de una crisis de apoplejía.

En la agonía es presa de un delirio de pasión paternal, con­vencido de que sus dos hijas (que están en cambio en un baile) se hallan a la cabecera de su lecho. Muere, después de darles su bendición, entre los brazos de Rastignac, que será el único en acompañar el cortejo fúnebre hasta el ce­menterio de Pére-Lachaise. Desde aquí, dominando Pa­rís, Rastignac lanza su desafío a la sociedad: «Ahora nos veremos las caras».