Maese Ölze, Johannes Schlaf

[Meister Ölze]. Drama en tres actos de Johannes Schlaf (1862-1941), estrenado en 1892. Meister Ölze no es, como la casi totalidad de los dramas naturalistas, un, drama de ambiente, aunque éste tiene en él su consabida fisonomía patibularia.

Los personajes son: un tísico que mata al segundo marido de su madre para impe­dirle que deje su dinero a su hija, herma­nastra del asesino; la madre, que desde el día del crimen enloquece y sufre pesadillas y remordimientos; y finalmente la hermana, que ha adivinado que debe su miseria al crimen de su madre y de su hermano y trata por todos los medios de hacer con­fesar al culpable. El drama no consiste en la presencia en la escena de una colección de personajes clínicos muy del gusto na­turalista, sino en la lucha entre el culpable que no quiere confesar y su hermana, que trata de explotar por todos los medios po­sibles su debilidad física cada vez mayor, para hacer brotar en el alma del hermano el remordimiento y comunicarle los mis­mos terrores que han quitado a su madre la razón., Al igual que en el otro drama del autor, La familia Selicke (v.), escrito en colaboración con Arno Holz, son almas que viven, sufren, se transforman bajo el em­puje de los acontecimientos, y en esta transformación dan al drama su contenido y consistencia.

De la Familia Selicke a Meister Ölze la ,poesía de Schlaf se des­arrolla sin influencia alguna de Hauptmann, más aún, ejerciéndola sobre el mismo Hauptmann. Según se manifiesta en la in­troducción crítica y polémica del autor a tres de sus dramas posteriores a Meister ólze [Gertrud, Die Feindlichen, Der Bann], Schlaf ya había previsto el desarrollo que debía tener el naturalismo, con tal que se liberara, como ocurrió en Francia y Ale­mania de los «postnaturalistas», de las preocupaciones sociales que habían creado una atmósfera equivocada alrededor de la pri­mera escuela. Sin embargo, para el públi­co alemán, Schlaf llegaba en medio de una inundación de dramas veristas y tuvo que parecer un epígono entre los epígonos: el auténtico valor que había en él pasó in­advertido y el éxito no llegó. Por tanto, la importancia de Schlaf como autor dra­mático es solamente histórica, y su influen­cia limitada a unos pocos lectores de buen gusto.

A. Spaini