Los dos hidalgos de verona, de William Shakespeare

[The two gentlemen of Verona]. Comedia en cinco actos en prosa y en verso, escrita a comien­zos de su carrera (aproximadamente 1594), publicada en el «in folio» de 1616. Muchos indicios pueden hacernos concluir que la obra fue escrita muy aprisa: por ejemplo la indicación de las localidades está equi­vocada (Verona y Padua en lugar de Mi­lán); pero el poner Verona a lo largo de un río que sufre los efectos de la marea alta y baja, y el hecho de hacerla comuni­car con Milán por agua, se puede explicar suponiendo que Shakespeare pensaba en Londres y empleaba los nombres de Milán y de Verona sencillamente como etiquetas; en las escenas cómicas del drama aparecen nuevas incongruencias que no se pueden explicar de otra manera, y además las figuras de los dos bufones Launce y Speed hue­len a ambiente londinense. La trama es la de una típica «comedia del arte», de mane­ra que Shakespeare o empleó como fuente un drama de carácter italiano, como podría ser por ejemplo La historia de Félix y Filo­mena [The History of Félix and Philiomena] (1584-85), o desarrolló de manera semejante una trama muy sencilla como se encuentra en la Diana (v.) de Jor­ge de Montemayor (1521-1561), que por regla general se considera como su fuente.

Valentine y Proteus están vinculados por una íntima y fraternal amistad, pero la visión de Silvia, hija del duque de Milán, amada de Valentine, actúa tan violentamen­te sobre el alma de Proteus, que éste se olvida del amor de su novia, Julia, y trai­ciona a su amigo, revelando al duque la intención de Valentine de raptar a Silvia, que el mismo duque había destinado al tor­pe Thurio. El generoso Valentine es sor­prendido por el duque y desterrado; hu­yendo de Milán da con una cuadrilla de bandoleros que, impresionados por su per­sonalidad y su posición, le eligen capitán. Mientras, Proteus con la excusa de conven­cer a Silvia que se olvide de Valentine en favor de Thurio, obtiene del duque el per­miso de verla de vez en cuando, e intenta cortejarla, pero es duramente rechazado.

A un episodio del galanteo asiste Julia que, habiéndose disfrazado de paje, ha llegado a Milán en busca de su infiel amante. Silvia, para esquivar las bodas con el aborrecido Thurio, huye de Milán con la ayuda de Eglamour, un caballero que ha hecho voto de castidad, debido a la muerte de su ama­da; es presa por los bandoleros (mientras que Eglamour, con poca caballerosidad, toma las de Villadiego) y conducida ante su jefe. En esto, llega Proteus para liberarla, in­sistiendo nuevamente en su cortejamiento; siendo rechazado, quisiera llevarla consi­go a la fuerza, cuando Valentine, que ha asistido a su encuentro sin ser visto, sale y desenmascara a su indigno amigo. Éste se arrepiente y pide perdón, y Valentine, en su generosidad, no sólo le perdona, sino que incluso estaría dispuesto a cederle a Silvia, cuando el desfallecimiento del paje revela la identidad de Julia, que con su demostración de constancia se adueña nue­vamente del corazón de Proteus.

Por fin el duque concede la mano de su hija a Va­lentine, y las dos parejas prometen casarse en el mismo día. Los criados de Valentine y Proteus, es decir Speed y Launce, intro­ducen el elemento cómico, sobre todo Laun­ce con su perro Crab. El drama es notable por los gérmenes de caracteres y de situa­ciones que Shakespeare desarrollará en dra­mas sucesivos: numerosos son los puntos de contacto en este sentido con Romeo y Julieta (v.), El Mercader de Venecia (v,), etcétera. Y aunque ninguno de los perso­najes esté bien trazado, a excepción quizá del payaso Launce y de Julia, en ciertos momentos parecen asumir una individuali­dad más sabrosa y precisa, saliendo de todo convencionalismo que domina toda la obra y perjudica en gran manera su conclu­sión, donde la concepción medieval de la amistad fraterna (como por ejemplo se en­cuentra en la novela francesa Amis y Ami- le, v.) hace posible la absurda cesión de Silvia de parte de Valentine a un falso amigo, indigno y sin escrúpulos. El estilo es fácilmente melodioso, y lleva las señales de la juventud de un genio. A menudo se cita la canción (acto IV, esc. 2): «Quién es Silvia, qué es…» [«Who is Silvia, what is she…»]. [Trad. de Luis Astrana Marín (Ma­drid, 1922) reimpresa en las Obras com­pletas; y de José María Bello (Barcelona, 1925)].

M. Praz