Las Ruinas, Constantin François Chasseboeuf de Volney

[Les ruines]. Obra de Constantin François Chasseboeuf de Volney (1757-1820), publicada en 1791. Fue uno de los libros más leídos en la Europa de la Revolución Francesa; propiamente titulado Las ruinas o Meditaciones sobre las revo­luciones de los imperios [Les ruines ou Méditations sur les révolutions des empires], es una especie de novela didáctica que entremezcla disquisiciones filosóficas con descripciones de viaje, trozos líricos con animadas polémicas sobre las costumbres.

La obra se inicia con una «Invocación» a las ruinas: las tumbas son el gran espec­táculo de la sabiduría humana. El orgullo y la fuerza se doblegan ante la voluntad de la fatalidad; nada resiste a los siglos, y la injusticia cae frente al triunfo cada vez más decisivo del progreso humano. Las tumbas señalan la verdadera igualdad so­cial, y muestran en la libertad humana el más firme principio de bienestar. Después de este preámbulo, a tono con los ideales afirmados en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (v.), Volney inicia la descripción de un viaje suyo por regiones que vieron un tiempo los próspe­ros reinos de Egipto y Siria. Contemplando la antigua civilización de cuyo seno surgen poderosas castas militares y muchedumbre de soñadores religiosos, el autor medita acerca de los destinos humanos y compren­de que su vida de filósofo debe ponerse a tono con las enseñanzas que la Historia le sugiere a cada paso. Prosiguiendo su ca­mino, ve surgir de pronto ante sí un fan­tasma: es el Genio de las tumbas y de las ruinas, por cuya palabra profética se en­tera de la importancia que tiene en la his­toria humana el arte de gobernar. Por esta revelación el autor se siente inclinado a considerar los males de la sociedad que se derivan del eterno contraste entre las ar­timañas de los políticos y las verdaderas necesidades de los pueblos; los antiguos eran felices cuando participaban en la vida común, en el entusiasmo de la conquista o en la embriaguez de una nueva religión. Pero la soberbia de los reyes y de los jefes y la desigualdad social arrastraron inevi­tablemente a la ruina, porque no los qui­sieron libres con su participación en el poder y en la ley.

Entrelazando con varias narraciones de viaje agudas consideraciones filosóficas y sociales, el autor, por boca de un sabio que ha encontrado por el camino, indaga acerca del origen y la idea de toda religión, mostrando en el hombre la innata exigencia de adorar a un ser supremo, en su valor simbólico e ideal (por otra parte son extravagantes sus consideraciones acer­ca del Cris Nanismo, entendido como culto alegórico al sol). Todas las religiones afir­man por esto, según Volney, la identidad de su misión en un sentimiento de misterio y de adoración hacia un poder sobrenatu­ral. Estas afirmaciones muestran la pecu­liaridad de la obra, que halló al publicarse terreno abonado, tanto por sus ideas igua­litarias como por sus ideas religiosas que tienden al deísmo polémico, que resultó tan fecundo en la formación política del siglo XIX (v. La Religión considerada en su origen, etc., de Benjamín Constant).

C. Cordié