Las elecciones, Ján Kalinciak

[Restavrdcia]. Cuen­to eslovaco publicado en 1860. En 1848 sólo la aristo­cracia decidía la administración de las pro­vincias y elegía a los presidentes: eleccio­nes, generalmente, llenas de intrigas, que se llamaban en dialecto «restavrácia». Kalinciak nos describe con vivo vigor una de estas elecciones, complicada por una intri­ga amorosa. Adam Besenovsky, el presiden­te de la provincia, y Ján Potocky el vice­presidente, son los dos candidatos. Toda la aristocracia provinciana se ha dado cita en la recepción en casa de Adam Besenovsky, en la que interviene también el rico Conde Zelensky, aspirante no sólo al puesto de vicepresidente de la provincia, sino también a la mano de la encantadora hija de Adam Besenovsky, Anuéka. Pero ésta prefiere a Stefan Levicky, un primo pobre, empleado de su padre.

El padre, naturalmente, apo­ya al pretendiente rico y, cuando el otro tío de Stefan Levicky, el viejo Ondrej Levicky, intercede por él cerca de su cu­ñado, éste declara que Stefan, para recibir la mano de la hermosa Anuéka ha de llegar primero a vicepresidente de la provincia. El tío, Ondrej Levicky, astuto abogado, hace entonces^ todos los esfuerzos para aumen­tar el número de los electores de Potcck, que ha prometido, en caso de victoria, hacer a Stefan vicepresidente. Las intrigas no tienen fin. El día precedente a las elec­ciones hay otra recepción en casa de Adam Besenovsky, esta vez para los electores, Stefan recibe a los huéspedes en represen­tación de su tío y les hace beber tanto, que al día siguiente no advierten que los co­ches no les llevan a la capital de la pro­vincia donde se desarrollan las elecciones, sino en dirección contraria.

Así el número de electores de Adam Besenovsky disminu­ye. Ján Potocky vence, y vence también Stefan Lavick, que obtiene la mano de la hermosa Anuéka. Adam Besenovsky recibe más tarde un cargo importante en Budín, y en las bodas de Anuéka y Stefan ambas familias, Besenovsky y Levicky, se recon­cilian. Es un cuento muy vivo y sabroso, en el que brota a menudo la sátira, escrito en un idioma bastante pintoresco, agudo y lleno de proverbios populares eslovacos. La obra fue también adaptada al teatro, por Vladimírov, y representada con éxito en el Teatro nacional de Bratislava.

E. Pronosilova