La Ralea, Émile Zola

[La curée]. Novela publicada en 1871, se­gunda de la serie de los Rougon-Macquart (v.). El título alude al servil desenfreno de la sociedad del Segundo Imperio.

Arístides Rougon, inmediatamente después del 2 de diciembre, se traslada a París sediento de riquezas y placeres, ayudado por su her­mano Eugenio, que ha tomado parte en el golpe de estado de Napoleón III. Pero so­bre todo su hermana Sidonia, celestina sór­dida, facilita a Arístides el medio de hacer rapidísima carrera en los negocios, persuadiéndole de que se case con Renata, hija del rico Béraud du Chatel, mientras su mu­jer, Ángela, está todavía moribunda en el lecho. Después de su nuevo matrimonio, Rougon emprende nuevas especulaciones. En el París del Imperio se está procediendo a una reconstrucción integral del centro de la ciudad: Arístides consigue vender por el doble de su valor efectivo su propia casa, compra otras y, traficando con el Ayunta­miento, con la Prefectura y con el Estado, aumenta rápidamente sus millones.

Mien­tras Arístides se encuentra, de ese modo, en una carrera de locos negocios y está completamente ocupado por sus amores, en­tre ellos el de una cortesana de alto rango, Laura d’Aurigny, Máximo, hijo de su pri­mer matrimonio, recién salido del colegio, llega al hogar y Renata se interesa por su educación. Pero la mujer acaba arrastrando de vicio en vicio a Máximo, que muy pron­to se convierte en su amante. Con sombrío deseo ésta quiere exprimir todos los goces de la vida y, paulatinamente, la abyección se asienta cada vez más en su corazón en una lucha fatal en la que es completa­mente dominada. Arístides, consciente de las relaciones entre la mujer y su hijo, se hace pagar el silencio pidiendo un fuerte préstamo a Renata, que acude a su padre. Y la mujer, tras nuevos desengaños, co­rrompida hasta la médula, acaba, todavía joven, muriendo de meningitis y dejando a su padre grandes deudas contraídas en locos derroches.

En medio de la descripción cruda y repugnante de la corrompida so­ciedad del Imperio, es bastante agudo el es­tudio de la pasión de Renata y de Máximo en una compleja intriga de motivos: desde el dinero hasta los celos y las torpezas más desenvueltas. El fondo del libro, la socie­dad que vive en el desenfreno, olvidándose de los sufrimientos de los humildes y ado­rando solamente al vicio como única divi­nidad, es una de las tesis preferidas por Zola. En torno a la turbia y desenfrenada heroína, el autor, en 1887, refundió, bas­tante orgánicamente, la trama de la no­vela en una de sus tentativas más logradas de llevar el naturalismo al teatro, con el drama titulado Renata [Renée]. [Trad. es­pañola anónima (Madrid, s. a.)].

C. Cordié

Zola es decididamente el Ponson du Terrail del realismo y del materialismo. (Barbey d’Aurevilly)