La Perla, Anónimo

[The Pearl]. Poema anónimo inglés, escrito en la segunda mitad del si­glo XIV; debe su título a su editor Richard Morris (1864). Puede considerarse como el más triste y el más humano de todos los monumentos de la antigua literatura ingle­sa.

Sobre la tumba de su hijita, cubierta de flores, vierte el padre su dolor, hasta que se duerme en el silencio de una jornada estival. Sueña entonces una visión magní­fica. Su espíritu vuela hacia un lugar en­cantado, en el que hay una corriente de agua que quisiera atravesar, pero que no puede. Mientras vaga en busca de un vado, se le aparece una roca mágica, a cuyos pies su niña, Margarita, levanta su rostro lumi­noso. Él no quiere hablar por temor a rom­per el encanto, pero ella desciende dulce­mente al arroyo para hablarle de su vida feliz en el Paraíso y enseñarle cómo hacer­se digno de ella.

El padre, olvidando su do­lor, querría abrazar a la niña y trata de atravesar el río. Pero con el esfuerzo el sueño se desvanece, y despierta con los ojos todavía húmedos de llanto, apoyado en el túmulo de hierba donde está sepultado su bien. La alegoría hace pensar, como todos los poemas narrativos de los siglos XIV y XV, en el Román de la Rosa (v.), que era el modelo universal, pero la belleza de las descripciones, el melancólico resonar del verso y su dignidad, revelan en el anónimo autor una íntima y delicada inspiración poé­tica que reclama para La Perla un lugar propio en la poesía medieval inglesa. El argumento recuerda también los últimos cantos del Purgatorio de Dante y la elegía de Boccaccio a la muerte de su hijita Vio­lante : Olympia.

M. Navarra