La Escala de Seda, Giuseppe Foppa

[La Scala di Seta]. Obra en un acto de Gioachino Rossini con texto de Giuseppe Foppa, tomado de una farsa francesa del mismo título, representada en Venecia el 9 de mayo de 1812.

Julia se ha casado secre­tamente con David. Le recibe de noche: una escala de seda pende de la ventana. El tutor de Julia, que no sabe nada, la ha prometido a un cierto Blansac, quien a su vez corteja a la prima de ella. Julia, para quitárselo de encima, querría que se casase de veras con su prima, y David puede sos­pechar, celoso, que la escala sirve también para alguien más. Llegada cierta hora, todos están escondidos para ver quien sube por la escala: David, el tutor, Blansac, el criado, la prima, la tía Julia misma, la sirvienta, cada uno por su cuenta y llevado por sus propias sospechas.

Cuando lo que ocurre se aclara, Blansac se casa de veras con la prima de Julia, el tutor se conforma con el matrimonio de ésta, el sirviente se casa con su Tonieta. Rossini no nos ha dado sobre esta trama, que más tarde habría podido servir espléndidamente a su genio, la partitura vivísima que se puede imagi­nar. La sinfonía es el pasaje mejor de la obra: es lo único que ha sobrevivido, y, por la vivacidad con que se anuncia, hace presagiar al mejor Rossini.

E. Magni Dufflocq

Rossini es un óptimo pintor de decora­ciones, pero quitadle la luz artificial y la seductora lejanía teatral y veréis lo que queda. (Schumann)

Fue un artista extraordinario, hábil en flores artificiales, flores de terciopelo y de seda que pintaba con engañosos colores…, de modo que terminan por asemejarse a las flores naturales. (Wagner)

Tuvo el don de la melodía que hace del compositor-cantor un dios en la tierra. Su debilidad es la falta de profundidad, la búsqueda a toda costa del placer del oído, el sensualismo, el abuso de las fórmulas, y la indiferencia por esa cosa ciertamente bastante vaga, pero que tiene un signifi­cado preciso para un músico: la verdad. (Combarieu)