El escándalo, Pedro Antonio de Alarcón

Novela del escritor español publicada en 1875. Es la narración más extensa del autor y representa su úl­tima manera, que bajo el impulso de un retorno a la fe, se convierte en una reac­ción contra el naturalismo de sus mejores cuentos.

Un joven aristócrata, Fabián Con­de, tras una vida de vicios y disipación, gracias al amor noble y devoto de Gabrie­la, se arrepiente de su pasado y decide abrazar una existencia ordenada y pura. Pero Gregoria, la esposa de su mejor ami­go, al verse despreciada por el libertino ansioso de redención, le sitúa en una po­sición moral peligrosa con una serie de calumnias, e incluso logra armar contra él la mano de Diego, marido de Gabriela y amigo predilecto de Fabián. El joven sien­te que va a perderlo todo: el honor, la feli­cidad y la vida; pero el amor ha hecho nacer en él la fe, y esta fe le da fuerzas para salvarse gracias a dolorosos sacrificios, que él lleva a cabo sostenido y guiado por un padre jesuita, Manrique.

La novela se desenvuelve en una atmósfera densamente religiosa y espiritual, y el tema se apo­ya en el más delicado problema de la espi­ritualidad católica: el del mal y de la reden­ción. El mal no es tan sólo una sombra, sino una realidad corpórea, una especie de lastre que arrastra al pecador hacia el abis­mo: y la misma gracia divina no consigue anular los efectos del mal cuando el peca­dor no la secunda con su ardiente sacri­ficio. Un libro que ponía sobre el tapete problemas de esta índole, en la España de fines del pasado siglo, azotada por el racio­nalismo, por fuerza había de encontrar acerbas críticas; se hicieron al escritor los más variados reproches, desde llamarlo ar­tificioso hasta acusarlo de reaccionario. Pero ninguno de los detractores ha caído en la cuenta de que negando la tesis no se ponía- en discusión el mérito de la novela. Pero El escándalo no es ni una tesis ni una novela de tesis: es una novela de su­perior categoría artística, porque Alarcón consigue dar cuerpo a los problemas que presenta y diluir la tesis, hasta anularla casi, en episodios magistralmente cons­truidos.

A. R. Ferrarin

Alarcón era un novelista nato; sabía cap­tar, encantar, crear caracteres, mover afec­tos y pasiones, dar bella forma al pensa­miento y enlazar con admirable destreza los capítulos. (Pardo Bazán)

El escándalo es romántico en casi todos los motivos, pero realista por el proceso psicológico de los personajes, por la situa­ción en la época actual, por determinados ambientes e incluso por el tono de las conversaciones y de las teorías que están más con el positivismo que con el idealis­mo y, sobre todo, por el arreglo final, aná­logo al de Pepita Jiménez o al de la mayo­ría de las novelas de Pereda. (A. Valbuena Prat)