La Apoteosis del Artista, Wolfgang Goethe

[Künstlers Apotheose]. Escenas de Wolfgang Goethe (1749-1832) escritas en 1788. El diálogo de esta breve composición se desarrolla en un museo, entre un joven pintor que in­tenta copiar un cuadro y un maestro, que alaba la exactitud de su obra, le anima cuando él se desanima al comparar su inca­pacidad con las obras maestras de los anti­guos y frena sus entusiasmos, advirtiéndole que un hombre solo no ha poseído nunca todo el arte. Otros personajes son: un aficio­nado, que reprocha al pintor que copie un cuadro en lugar de inspirarse en la rea­lidad y un comerciante de cuadros que juz­ga las pinturas por las ganancias que puedan producir. Llega por fin, a este mis­mo museo, el príncipe del lugar, que entre la admiración de todos adquiere a precio elevadísimo, para su colección, el cuadro de un pintor muerto. En este momento la Musa aparece entre las nubes e indica al alma del pintor su gloria postuma: «la obra buena y la palabra bella continúan ascen­diendo en la vida mortal y en la inmortal. Vive, pues, en los tiempos infinitos y dis­fruta de tu inmortalidad». Pero él, que re­cuerda la miseria sufrida en la vida terre­na, no se consuela y quisiera con gesto generosamente humano que la bolsa de oro con la que se pagó su obra fuese cedida al artista pobre, que está en los principios de su carrera. Estas escenas, que se enlazan con las Peregrinaciones del artista (v.) eran muy apreciadas por Goethe que las recuer­da varias veces en su correspondencia. Pero en la Apoteosis el estilo y el pensamiento están más calmados, y tienen raíces más profundas en la realidad. El Arte, que Goe­the joven consideraba alado y divino, libe­ración de la realidad, adquirió con la viri­lidad un sentido más humano. [Trad. espa­ñola de R. Cansinos Assens (Madrid, 1948)].

G. Federici Ajroldi