Franciada, Pierre de Ronsard

[Franciade]. Poema épico de Pierre de Ronsard (1524-1585). Si se quiere, fue una generosa ambición la del poeta de la Pléyade francesa al querer ha­cer «renacer en el mundo una admirable litada y laboriosa Eneida», como proclama Joachim du Bellay (1522-1560) en su De­fensa e ilustración de la lengua francesa (v.). Pero el error de Ronsard no reside tanto en haber escogido mal el héroe de su obra como en haber querido ser poeta épi­co a toda costa, y en monótonos versos en­decasílabos, por añadidura. Siguiendo una tradición que ya encontramos en sus Es­tampas de la Galia y hechos admirables de Troya, Ronsard canta a Astianacte (v.), hijo del troyano Héctor (v.) que, salvado por milagro, crece bajo el nombre de Franco en Epiro, en casa de su tío Heleno. Éste habrá de fundar sobre el Sena una nueva ciudad y una nueva dinastía, que de él tomará el nombre de francesa. Pero, dedi­cado el poema al rey Carlos IX y publi­cados en 1572 tan sólo los Cuatro primeros libros de la Fraudada [Les quatre Premiers Livres de la Franciade], quedó interrumpi­do (dice el autor) por la muerte del rey. Es digna de mención, además de las evi­dentes referencias a las aventuras de Eneas (v.) y de Ulises (v.) y de la tendencia cortesana usada ya en los poemas caballe­rescos del Renacimiento, la afinidad con Ariosto en la escena de la tempestad, en la descripción de los duelos y en varios relatos. La fatigosa e inacabada obra había sido ya anunciada solemnemente en las Odas (v.) y especialmente en la famosa «Oda a Michel de l’Hospital».

C. Cordié

No hizo una obra francesa: no se ocupó más que de hilvanar fragmentos de Homero y Virgilio, y no evitó la laboriosa frialdad de las reminiscencias más que con la frial­dad aún más laboriosa de la poesía de en­cargo. (Lanson)