Errores y Turbaciones, Theodor Fontane

[Irrungenund Wirrungen]. Obra del autor alemán publicada en 1888, una de sus obras mejor compuestas, más profundas y finas.

La historia es sencillí­sima, extraída de la vulgar realidad coti­diana, pero llena de una resignada melan­colía que revela un penetrante conoci­miento del alma humana. Un joven oficial, el barón Botho von Rienácker, salva un domingo a dos muchachas del pueblo cuya barca ha volcado en un lago de los alre­dedores de Berlín; y se enamora de una de ellas, Lene Nimptsch, bella y hacen­dosa hija de una planchadora. Los jóvenes enamorados se encuentran todos los días en casa de la madre y en el jardín próxi­mo del matrimonio Dorr, dos tipos de ori­ginales berlineses magistralmente retrata­dos.

Pero el amor honrado y profundo de ambos jóvenes dura poco: Botho es de fa­milia noble, pero carente de fortuna, y para su carrera es necesario que se case con una muchacha de la rica aristocracia. La elección ha sido hecha por la familia, pue­de decirse que desde la infancia, y muy pronto llega un tío para recordarle su de­ber. Botho y Lene quieren pasar unos días, por última vez en el bosque de Sprea, donde esperan disfrutar juntos de su so­ledad, pero encuentran unos colegas del regimiento de Botho, todos los cuales van acompañados por sus «damas» de género algo equívoco. Lene se siente ofendida por las alusiones picantes de aquéllos y entre ambos amantes se abre un profundo abis­mo interno.

Botho se casa, pues, con una joven graciosa y atractiva, coqueta aunque enamorada, y se resigna sin olvidar su pri­mer amor. Lene sufre profundamente, pero acaba casándose con un buen hombre aco­modado, pequeño burgués pero de senti­mientos irreprochables. La dulce resigna­ción con que termina la novela revela la silenciosa tragedia que a menudo se oculta en los destinos más sencillos y vulgares. La novela es en su composición una de las obras más armónicas de Fontane, y en ella el poeta se separa por completo de la tradición postromántica para dirigirse a la franca y fiel representación de la rea­lidad.

C. Baseggio y E. Rosenfeld